Planeación para niños pequeños de 2 a 4

Lo llamo planeación, pero no es planeación propiamente hablando, son ideas de qué hacer cuando tus hijos son pequeñitos, entre 2 y 4 años.

Cuando mis hijas tenían dos y cuatro años respectivamente íbamos al menos una vez a la semana a la biblioteca donde tenían una media hora o cuarenta minutos de cancioncitas populares, a veces juego con plastelina o algún trabajo manual sencillo, pintura, etc. Salíamos mucho al parque con otras mamis y sus niños, o íbamos o recibíamos a amigos en casa, salíamos a excursiones y de paseo a granjas, en familia al mar, al bosque, incluso participamos alguna vez en eventos políticos, y actividades culturales como festivales, desfiles, etc. Houston no es una ciudad en la que se camine, sólo en el centro urbano al que no hay autobuses directos desde nuestros vecindarios, pero se puede conducir a la estación de autobús y desde ahí llegar al centro, o conducir con alguna amiga y por la línea rápida de vehículos con dos o más pasajeros, ir más rápido sin tráfico a la zona de museos y del zoolígico. Ah, casi se me olvida, también íbamos frecuentemente al zoológico, y al museo de los niños.

Pintura para usar con los dedos. Es resbalosa y no mancha.

En casa de nuestras visitas a la biblioteca y de libros que iba comprando, leíamos, cantábamos, también recuerdo haberles puesto, sobre todo a la mayor, Barnie. Síiii, Barnie. La pequeña no tanto porque ya tenía la mayor para jugar. Y a menudo me encantaba ponerlas a dibujar, pintar, a hacer manualidades, y mientras yo feliz echándoles fotos y aprendiendo a editarlas.

En cuanto a digamos cositas de ‘cole’ o académicas, pues lo típico: jugábamos a veces con letras, sonidos, números. Identificaban letreros cuando íbamos en coche, o letras y sus sonidos en las cajas de cereal, etc.

Cuando la mayor cumplió cinco es cuando me entró el telele de que tenía que comenzar un poco más SERIO, a los 6 también insistí en un horario cargadito académicamente que no duró mucho. Pero los planes ideados para ambos años no se cumplieron muy bien, aunque hubo claro aprendizaje y madurez en todos los ámbitos. Era demasiado lo que programaba para ella. Intentábamos un poco seguir un programa de matemáticas, caligrafía, libros de fonética, pero nada resultó constante en cuanto al trabajo sentadas a la mesa por horas. Siempre terminé yendo con ambas al parque, leyendo, haciendo nuestras manualidades. 

Alternamos por aquella época momentos de actividad más enfocada a lo académico y otros de salidas al aire libre, pero veo que ambas avanzaron mucho y aprendieron con creces lo requerido en los colegios sin la presión de estar sentadas trabajando a la mesa con libros y fichas. Pero esto no fue lo que nos planteamos, porque nosotros las educamos en relaciones (con Dios, con su creación, con otras personas), y no en acumulación de datos ni rendimiento académico. Si bien el desempeño académico llega a su momento y muy bien, lo digo para el descanso de madres preocuponas o novatas. Advierto, nunca será al mismo ritmo que el vecino o amigo, y nunca será exactamente como lo tenemos en mente quizá si es que lo envisionamos de modo como nos ocurrió a nosotros mismos, o como creemos que nos ocurrió.

A los 6 y medio y en especial a los 7, la planeación ha sido más enfocada y concreta, y ya por fin se ajustó aquello escrito y planeado a lo que la mayor si pudo afrontar desde el principio de sus 7 años hasta ahora con ya casi 8, con su madurez y su esfuerzo propio. Esto será el siguiente artículo, la planeación con niños de 6 a 8 años.

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