¿Por dónde empiezo?

Mi amiga Paloma, de las pocas mamis homeschoolers con niños mayores que quedan en la blogosfera, escribió su versión de por dónde empiezo, y me dieron ganas de aportar la mia. También aprovecho para deciros que otra amiga muy querida también sigue escribiendo en su blog.

Ambas amigas, Marván y Paloma, residen en España. Nosotros vivimos en Houston, por lo que nuestra situación es algo diferente. Pero en cuanto al homeschooling, estamos a medio camino, y creo que siempre es bueno dar ánimos y comentar lo aprendido para aquellos que empiezan.

Como dice Paloma, para educar en casa, sólo necesitas:

Tener ganas, querer hacerlo, saber leer y escribir y las cuatro reglas básicas de matemáticas.

Como también dice, los niños menores de 8 o 9 años, no necesitan que nos obsesionemos tanto ni con la lectura ni con nada académico. Tampoco es que no hagamos nada, sino que en el contexto amplio de la educación, en los primeros años lo importante es que les contemos historias oralmente, les cantemos canciones, que les leamos libros vivos, claro, que salgan mucho afuera, que vean y experimenten, y que se involucren en las tareas de la casa, en celebrar las tradiciones y eventos que cada temporada trae consigo, y no tanto que trabajen sentados a la mesa con lápiz y papel.

Esos primeros años es más importante lo que hagamos nosotros, los padres, para prepararnos y formarnos, que lo que pongamos a hacer a los niños. También es una edad muy bonita para que pinten, jueguen con la plastelina, cocinen contigo de vez en cuando, y para llevarlos a museos, paseos, parques, y, cómo no, a la biblioteca.

Yo me empapé de la filosofía de Charlotte Mason, y por varios años traté de seguir las indicaciones del grupo de madres y educadoras de Ambleside Online. Hoy por hoy, me sigo valiendo de las opciones que ofrecen para cada año, pero no sigo en su foro ni tampoco sigo sus propuestas al pie de la letra. Pero aun sigo los principios de Charlotte Mason, que son lo único que no he abandonado en esta breve historia de nuestro homeschooling que ha cambiado y ha evolucionado hacia lugares inesperados.

Recomiendo que leáis sobre aquello de lo que tengáis necesidad, si bien es de la experiencia de otras familias como las del libro de Paloma, Pequeños Pasos, o si vuestras dudas son de otro tipo, pues sé que hay otras publicaciones al alcance. En cuanto a los principios de Charlotte Mason, pronto tendréis no uno sino dos libros con traducciones directas de su obra. Os aseguro que, sabiendo los principios, seréis capaces de hacer vuestros planes y escoger materiales, una vez que sepáis hacia dónde os dirigíis y cuales son vuestras metas. (Y os aseguro que los planes y contenidos los cambiaréis y adaptaréis en todo momento, pero es parte del oficio, y lo que le da cierto aliciente).

También creo que os serán de gran apoyo y ayuda el tener amigas de vuestra generación, con hijos quizá algo mayores, y algo menores, para que os podáis beneficiar de la experiencia de las que van un poco por delante, y que sirváis de apoyo a las que vienen detrás también. Tratar de encontrar todo lo que haya a vuestro alrededor en cuanto a homeschooling. Y luego, también es importante hacer reflexión y pensar si es mejor seguir un poco a vuestro aire, pues con tanto a nuestro alrededor, es también común que nos comparemos y nos vengamos abajo al ver tanto homeschooler diferente y quizá tan exitoso.

Cada familia y cada niño es diferente. Todos tienen retos y fortalezas, pero el homeschooling les dará ese espacio y tiempo para desarrollar sus intereses y superar sus obstáculos.

Por último, para mí es tan importante lo que hacemos como aquello que NO hacemos. El ser homeschoolers les ha dado a mis hijas una infancia sin exámenes constantes, sin deberes redundantes, sin atosigamientos cuando no entienden algo en matemáticas, o en lo que sea. No tienen que estar en una clase que avanza cuando ellas aun no han entendido lo explicado, o en una clase que está enfocada en algo que ya saben sin problema. No es que todo sea camino de rosas tampoco, pues muchos días hay llantos por esto o lo otro.

Hay que crecer y cambiar con los niños. Mis hijas no me dejan quedarme atrás aunque quisiera, y el año pasado nos apuntamos a una cooperativa homeschooler a la que fuimos los martes y en la que cada una de ellas tuvo tres clases un semestre, y tres clases el segundo. Seguiremos en el grupo el año que viene. Esto les dio la oportunidad de una experiencia parecida a una escuela, aunque fuera una vez por semana. Tuvieron compañeros, otros profesores, y ocasiones de exponer y compartir lo aprendido.

Ante todo, calma, que esto no son dos días. Paciencia. Y fe, que con Dios, todo se puede.

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