Queridos lectores

Hace muchísimo que no escribo. Desde hace dos o tres años, no he estado en una fase de prepararme, ni de querer compartir o recoger aquí en el blog aquello que hacía con las niñas. En estos años, terminé de coordinar y editar la traducción del libro de Karen Glass, De mente a mente, y también publiqué en formato libro el curso de Charlotte Mason de manera fácil. En casa continué con la educación de las niñas, la mayor en quinto, sexto, y este verano terminó séptimo, la pequeña tercero, cuarto y quinto.

Desde hace dos años, las tres participamos en una co-operativa de la zona que ofrece a cada niño 3 horas de 3 clases diferentes. Es totalmente voluntaria, (tenemos que pagar unas tarifas por pertenecer, y los gastos que cada madre o padre maestro pone por clase). Cada madre, (aunque hemos tenido a un padre también dando clases), estaba encargada de enseñar una hora, asistir otra, y tener una hora libre. Además, la co-operativa ofrece una variedad de excursiones, clases de ciencias y de disección en el museo de ciencias naturales, y también la posibilidad de apuntar a los niños a que hicieran exámenes como los que son obligatorios en otros estados, previo pago de los mismos.

A la vez, este año pasado comenzó en el mismo lugar que la cooperativa, una academia llamada One Day Academy. Es una franquicia con una estructura común en muchas zonas y estados, donde los maestros son independientes pero se atienen a los parámetros generales de lo que el grupo ofrece. Hay clases de Inglés, Literatura, Historia, Speech, Español, Ciencias, y Matemáticas, desde tercero o cuarto hasta grado 12, o High School.

También tenemos dos escuelas charter en la zona, muy cerca de casa, y una de ellas en particular está muy enfocada hacia homeschoolers que se apuntan en los años superiores, de sexto en adelante.

La verdad es que tenemos muchas opciones, pero el homeschooling no es sólo una cuestión de opciones.

En mi caso, estábamos completamente volcados en el homeschooling. Me preparé, me informé, seguí todo lo mejor que pude el currículo propuesto por Ambleside Online, (puesto que estaba basado en Charlotte Mason, quien más me atrajo como filosofía educativa), y quizá lo seguí todo hasta un grado nocivo. Hasta que me dí cuenta y me retiré. Mirando atrás uno se da cuenta de que podía haber disfrutado más, haber hecho muchas cosas de otra manera. Pero todo esto es parte de quienes somos, y así como no me atribuyo honores ni me doy premios por lo que pudiera haber hecho bien, tampoco me siento la causa de todos los males o deficiencias.

Estos últimos tres o cuatro años, hemos afrontado varios baches de salud, una carga fuerte que afrontar por parte de mis padres, y sobre todo la realidad de que mis hijas no se llevan bien, y no les está beneficiando estar juntas en casa y en sus actividades homeschoolers fuera de ella. Ya son dos años los que llevan y llevamos buscando la manera de que tengan amistades diferentes, y que puedan pasar más tiempo separadas. Pero en un entorno homeschooler esto no ocurre.

Académicamente, puedo decir que desde pequeñas, les leí a mis hijas en voz alta, las llevé innumerables ocasiones a la biblioteca. No sólo, también hicimos visitas frecuentes a los parques y campos alrededor. Aprendí a pintar con acuarelas, a disfrutar de buena música y arte, a leer la mejor literatura. Todo lo hice con la esperanza de que ellas siguieran mi ejemplo. Y me parece estupendo que no hayan seguido mi ejemplo, ja ja ja, porque no debe hacerse nada con esta intención, sino por una misma. Y de todo lo que acometí, bastante ha quedado y me ha hecho crecer, y eso es todo lo que uno ha de esperar, y no sólo, es una gran bendición. Hasta que punto todo esto las haya enriquecido o qué semilla haya plantado, es algo que quizá veremos más adelante, o quizá no, lo importante es que lo hice, -o lo hicimos todos, su padre, ellas, y yo.

El día de hoy, mis hijas aspiran a vivir algo más independientes, la una de la otra, y de nosotros, sus padres. La mayor comenzará octavo grado en la Junior High local. La pequeña está en la lista de espera para sexto en una escuela charter. Si no obtiene plaza este año, la pequeña seguirá conmigo, y tomará matemáticas y ciencias en One Day Academy.

Muchos de vosotros todavía me mandáis emails pidiendo que os responda algunas preguntas, o simplemente compartiendo vuestras experiencias como familias nuevas en esto del homeschooling. Incluso el director de recursos humanos de HSLDA hace poco me escribió sugiriéndome que grabara un vídeo con ellos sobre mi experiencia de madre homeschooler bilingüe seguidora de Charlotte Mason. Otras amistades que aun siguen en esto, también me proponen que grabe vídeos, o aporte algo para sus páginas y redes sociales, con la intención también de promocionar mis libros. Y os agradezco enormemente todo esto, a la vez que os pido que no penséis que no quiero contribuir o ayudar, lo que ocurre es que estamos de salida. Por eso me decidí a escribir esto.

Estos últimos años, también cambió mi foco de interés. Dejé de lado las redes sociales en cuanto al homeschooling se refiere, y estuve más apegada a amistades locales y unas cuantas amistades de muchos años, con las que compartí emails, y visitas frecuentes, y a quienes veía también en la cooperativa y en nuestros círculos. Pero hasta la cooperativa este año pasado tuvo un final difícil. Tras un año pesadísimo, entre Harvey y una helada, no pudimos reunirnos ni asistir al primer día del semestre del otoño ni del invierno. Varias familias estaban desplazadas, y la directiva las eximió de tener que dar clases, por lo que las ofertas fueron muy pobres, y unas pocas mamis terminamos trabajando un montón, sin tiempo de vernos y de tener ese contacto que une a toda comunidad de personas. Además hubo una epidemia horrible de gripe, con niños enfermos hasta dos veces por diferentes mutaciones del virus, y cada vez que íbamos a clases, nos tocaba sustituir en nuestra hora libre. No hubo un ambiente tan unido como el año anterior, además la directiva cambió, ya que las personas al cargo fueron quienes abrieron One Day Academy.

Llegando el final del año, una familia amiga muy querida, con un niño de la edad de mi hija mayor, (13 para hacer 14), fueron expulsados del co-op. El niño tiene Asperger, y comenzó a sentir la necesidad de abrazar a todo el mundo, en especial a nuestras hijas adolescentes. Una de las niñas se tomó estas muestras efusivas de afecto muy mal. La directiva, en una decisión unilateral, decidieron que no podían volver. Fue algo muy doloroso. De hecho, mis hijas, -a quienes tampoco siempre les agradaban estos abrazos no requeridos, tuvieron ocasión de hablar con el chico y explicarle cómo se sentían, y pedirle que les pidiera permiso. Es todo lo que necesitaba, no oir un “no lo hagas más”, sino explicarle por qué. Pero la cooperativa no es lo que yo pensaba o como yo la traté, al final, son sólo madres que han tenido un año muy difícil, y aunque sus decisiones y conducta me parecen deshonestas, puedo comprender que quisieran quitarse de problemas.

Mi amiga y su esposo organizaban las reuniones del grupo de sexto en adelante. Invitaban a los preadolescentes y adolescentes a su casa, -que tuvieron por meses destrozada por inundación-, a su piscina, a ver película y disfrutar de pizza. También se llevaron a nuestros hijos de camping. Mi amiga, al tener sólo un niño, y ser muy hábil con diferentes hobbies y manualidades, organizaba frecuentemente tardes en que reunía a nuestras niñas mayores para coser, hacer velas, cocinar, etc.  Hacia el final de la cooperativa, yo quería volver, y seguir de coordinadora como este año pasado en el que estuve al cargo cada viernes del Club de correr. En un parque cercano, los niños corrían entre las 9 y 9 y media, (y si querían las familias, se quedaban después), y yo tomaba nota de las millas corridas, y cada 4 millas ganaban un colgantito en forma de pie para una cadena. En fin, siempre estuve involucrada en todo, desde que las niñas son bebés prácticamente.

Por algo tuvo que pasar lo de mi amiga, (quien también está en paz con la idea de no volver a la cooperativa, -aunque le doliera mucho el cómo ocurrió todo, claro-). El día último de la cooperativa, en que nos reunimos para mostrar a los padres lo que han hecho los niños, es el día en que le dijeron a mi amiga que no podía volver. Pasé de pensar que íbamos a estar celebrando juntas y pensando en el año siguiente, a ir con mis hijas y mi marido, y llegar a un lugar lleno de niños pequeños y muchísimos entre primero y tercero, sin nadie de la edad de mis hijas, sin mi amiga. Me abrió los ojos, y mandé mi resignación como coordinadora y como miembro de la cooperativa. Y en buena hora, porque al poco, maduró la decisión de que las niñas terminarían incorporándose a colegios este año, o entre este y el que sigue.

Y todo esto es sólo un poco de lo que ha estado ocurriendo. Este verano, mi madre entró al quirófano para que la quitaran un tumor maligno en el colon, pero se le complicó todo cuando tres días después tuvo una fuga, y entró por segunda vez de emergencia al quirófano para que le pusieran las bolsas mientras su cuerpo sufrió una pequeña sepsis que la dejó con pulmones afectados, conectada a un respirador, y sin saber si saldría de todo esto. La tuvieron que hacer también una traqueotomía, pues tardaba en poder respirar sóla. Ahora mismo está de nuevo en una habitación de planta, muy débil, sin poder caminar ni casi ponerse de pie, pero lleva 3 días de rehabilitación, y espero que poco a poco vaya saliendo de todo esto. Voy a verla este martes que viene, y estaré si Dios quiere 2 semanas con ella y mi familia en Madrid.

Además de los problemas de salud de mi madre, hemos afrontado muchas muertes en nuestra congregación. Este mes, Emily, de 32 años, esposa y madre de 3 niños de 7, 4 y dos años de edad, murió por causas naturales, el tío y padre de Reuben murieron con una semana de diferencia, ambos hombres relativamente jóvenes, rondando los 60 años, el padre de Jason también, -algo más joven que mi madre, que tiene 72 años, el esposo de mi amiga argentina, con 64 años, hace un mes, el primo de mi amiga Kim, de 31 años, de sobredosis. La vida está llena de muertes, cáncer, enfermedades. A consecuencia de Harvey, también hay muchas familias aun afectadas de PTSD, y que han tardado 8 y hasta 9 meses en volver a sus hogares. Muchas no han podido volver, y viven en apartamentos pequeños, en lo que pudieron encontrar.

Las niñas también tuvieron un verano muy complicado. Una de sus amigas homeschoolers, con quien retomaron amistad este pasado Agosto, hace casi un año, con quien estuvieron hablando durante nuestras vacaciones en Europa, y a quien veían frecuentemente, desestabilizó mi hogar como no podéis imaginar. Su madre, cuando nos reencontramos, me dijo cómo su hija había estado rodeada de malas influencias, y cuánto deseaba estar de nuevo junto a mis hijas. Yo nunca imaginé que, invitando a la niña bajo mi techo como hacía, llevándola a mi iglesia con mis hijas, a la piscina, yendo con ellas al centro comercial, y a todo con nuestra compañía y protección, sus problemas pudieran afectar tanto a mis dos hijas, en especial la mayor.

Durante esta pesadilla vivida, mis hijas en todo momento nos han contado lo que ocurría, (si bien cuando todo explotó). Ojalá lo hubiera visto antes, pero así es la vida. Mi hija pequeña, incómoda con todo lo que esta amiga compartía con ambas, empezó a hablar de ello con otras personas. Yo también empecé a verlo en ella, pero igual pensaba que así hay chicos y chicas, confusos, sin control sano por parte de los padres sobre cómo se comportan en las redes sociales, y sin terapia o guía sobre problemas de identidad y de auto estima que afrontan. Hay problemas serios y están ahí, afectan a jóvenes de todos los círculos posibles.

La idea de que vayan ambas al colegio, hoy por hoy me parece lo mejor para niñas que de otra manera, tienen mucho tiempo a su disposición y honestamente no lo aprovechan por carecer de perspectiva y por lo que chocan estando juntas. Desde que nos pasó esto con la amiga en cuestión, me queda claro que amistades más íntimas, sólo con varias familias que conocemos desde hace mucho y con quienes compartimos valores, y cuyos hijos entran dentro de lo que llamaría niños sin conflictos que requieren ayuda profesional.

En cuanto a lo académico, no importa que en el instituto o colegio no aprendan tanto como lo que pueden aprovechar si se aplican en casa y con sus clases de apoyo, el hecho de tener que someterse a horarios, deberes, y exámenes, incluso por 5 años de su vida, (si es que terminan graduándose fuera de casa) no las va a destrozar su vida, ja ja ja. Sobra decir que no tomamos esto a la ligera, y no las decimos que vayan al cole y vuelvan a casa en un mes si no les gusta, pero si en lo que les queda hasta los 18, deciden volver, su padre y yo volveremos a replantear esto de su educación, y haremos lo que se necesite hacer.

Tengo varias amigas en mi situación. Todas soñábamos con educarlos hasta finalizar high school. En Texas el estado no convoca a nuestros niños a que hagan ningún examen. Pero en los dos años de cooperativa, (y aunque no hace falta), también me alegro de que decidiéramos que hicieran exámenes como los que se administran en escuelas privadas y públicas. Previo pago, asistieron al mismo lugar donde íbamos a clases cada semana, y las madres cualificadas para administrar estos exámenes, los impartían. La directora compra los exámenes, y los niños iban 3 días para completar las diferentes secciones. Este verano hicieron el IOWA test, el año pasado el Standford Achievement Test. En lo personal, nos sirvió para constatar lo que ya sabíamos. Es simplemente un examen, y los resultados me dicen que irían pasando de curso como la mayoría, nada más ni nada menos.

Estos años también mi relación con las redes sociales ha cambiado y estoy en general agusto con mi posición. Tengo FB, e Instagram, y los blogs. En FB no subo casi nada, lo tengo por el contacto con ciertos grupos y amistades. Pero no falla que cuando me pongo a mirar por mirar, la mayoría de las veces termino sintiéndome mal por una razón u otra. Así que trato de dejarlo en paz, y sólo revisar las notificaciones de cuando en cuando. Instagram lo tengo más por ver a otras personas y a las niñas, que para yo subir nada. Los blogs, en este ya casi no escribo, y en el de inglés, Silvia Cachia, pues depende del momento en que me encuentre. Pero sí escribo con regularidad sobre mis lecturas. Son parte de quien soy, y me gusta comentar mis lecturas con otros, sí, y para mí misma, me gusta llevar un recuento de lo que leo sin obligaciones, a mi aire. También tengo una aplicación llamada Voxer, como un walkie talkie, para hablar con algunas amigas, o dejarnos mensajes, y poco más. Otras aplicaciones que no son redes sociales pero que me ayudan mucho son: Audible y Overdrive (es la aplicación para oir audios de mi biblioteca), Prayermate, YouVersion App.

Como digo, no espero mucho de los colegios, pero sé que Dios pondrá en el camino de las niñas a gente que las influirá de manera positiva. Lo curioso es que mirando atrás, debería de haber pensado lo mismo del homeschooling, no debería haber esperado mucho del homeschooling tampoco, ja ja ja. Lo importante son nuestra relación con los hijos y nuestra relación con el Señor.  Aun así, sigo amando el homeschooling, ¡cómo no! Esto no es una carta de despedida.

¿Quién lleva una vida agradable, placentera, sin complicaciones? Es extraño, pero a pesar de todo lo que he compartido, y de que hay momentos en que creo que no puedo más, que esto es demasiado, creo que mi vida no es feliz tal como lo plantea la pregunta que he enunciado, pero sí es una vida dichosa, llena de bendiciones y de paz en medio de las turbulencias.

Si algo he aprendido es que no tenemos control sobre nada de lo que nos ocurre a nosotros y a quienes nos rodean, sólo podemos controlar nuestra actitud frente a lo que la vida nos depara.

 

5 comentarios en “Queridos lectores

  1. la vida no termina, solo toma otro camino, tal vez no el que planeamos (cuàndo es asî, de todos modos?), pero eso no significa que sea peor, serà diferente. y efectivamente las companyîas pueden perjudicar mucho, aunque no es fàcil controlar las personas con quienes se juntan, de todos modos puede que sean ninyas de una familia ‘bien’ pero que tengan algo que no encaje bien…

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    1. Estupendo! Pronto os escribo de nuevo contando esta nueva aventura. Me alegro mucho de haber tomado esta decisión junto con mi marido. La atmósfera en casa hacía mucho que no era tan buena, llena de bendiciones.
      Gracias por comentar.

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