Queridos lectores, parte II

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Lo prometido es deuda. Os dije que compartiría cómo nos está yendo este año con las niñas en el colegio, y aquí voy. También os anticipo que me gustaría escribir otro ensayo. Cuando escribí Mis hijas no van al colegio, en él os decía que al pasar los años quizá me vería escribiendo una segunda parte, y que podía ser que fuera una continuación de nuestro homeschooling, o mi experiencia con ellas en el colegio.

Me preguntan, y no sé si me hubiera gustado continuar educándolas primariamente en casa. (Y eso que los últimos dos años estaban empezando a atender otras clases con otros maestros, etc.). Sí que quise, claro. A veces pensé en qué estupendo sería seguir con ellas haciéndose mayores, y seguir evolucionando con ellas, ayudándolas a gestionar sus cursos, planear con ellas sus clases para graduarse de high school, sus actividades extraescolares, quizá sus primeros trabajos, y continuar con los requisitos académicos por libre sin necesidad de atender colegios de 8am a 3pm, y 9 meses al año. Pero al haber pasado por los últimos dos años con dificultades que nos llevaron a considerar el colegio como alternativa, lo cierto es que todos hemos acogido nuestro nuevo ritmo de vida con entusiasmo. Ha sido un comienzo intenso, no voy a negarlo, pero puedo decir con confianza que estamos finalmente adaptándonos y disfrutando.

Hemos educado en casa hasta los 14 y 12. Antes fui maestra en escuela pública por 6 años, ahora tengo a mi hija mayor en una Junior High pública, en el grado 8. El año que viene irá a la High School pública, de los años 9 a 12. La pequeña entró en sexto a una escuela “charter” (creo que las llaman concertadas en España), y estoy sustituyendo en el distrito en una variedad de clases, desde “elementary”, hasta “junior high schools”, y “high schools”. Todo esto lo digo para respaldar y dar peso y contexto a las observaciones que voy a compartir.

Objetivamente, es mi conclusión que el homeschooling es la mejor educación posible en cuanto a educación se ha dicho. Aquellos que lo practican o lo han practicado, entienden en que consiste el verdadero aprendizaje. Uno puede aprender en los colegios, (en todo lugar y situación), pero por cómo están planteados, los colegios traen consigo un montón de requisitos, procedimientos, normativas y situaciones, que no son educación por sí mismos, sino un añadido al proceso simple, pero difícil de obtener, que es el aprender.

No hay que olvidar que la escuela es un sistema en el que se espera que se eduque a los estudiantes, por supuesto, pero es una organización fabricada por la sociedad, y tal y como la entendemos es de creación reciente. Es una posibilidad, no hay que acogerse a ella como la única y superior, y mucho menos a expensas de otras opciones. Creo que olvidamos todas las variantes que ha habido en la historia, y cómo diferentes sociedades han abordado la responsabilidad de enseñar a sus niños y jóvenes, (y no siempre ha sido mediante el establecimiento de colegios públicos obligatorios y financiados por el gobierno). Nos limitamos y empobrecemos mucho cuando insistimos en la escuela como el camino más importante (y muchos insisten el único), hacia la educación y formación de nuestros hijos.

Cuando criticamos otras opciones, es peligroso encumbrar una de ellas, (como ocurre a menudo con la escuela por ser la prevalente en la mayoría de países civilizados). Si hay otras opciones, debemos entender que todas ellas tendrán problemas y serán objeto de abuso, pero esto no es razón para impedir que existan, o dificultarlas hasta el punto de hacerlas imposibles. Siempre es mucho más inteligente, y enriquece a los individuos y a las sociedades de las que forman parte, tener opciones, alternativas, especialmente cuando han existido desde el principio de la humanidad y no se puede negar que forman y educan tanto o más que la opción moderna de la escuela obligatoria tal y como la entendemos en la actualidad.

Tutores, educación en casa, escuelas privadas, cooperativas, y hoy en día clases en línea, escuelas orientadas a las artes, o a la ciencia, flexischooling, clases ‘a la carta’, exámenes libres, todo esto es lo que, como ciudadanos responsables, deberíamos promover, facilitar y defender. Es un motivo de orgullo sano poder decir que pertenecemos a una sociedad que cuenta con una amplia gama de opciones educativas.

Lo inteligente es, una vez que las alternativas están en funcionamiento, ser proactivos y buscar lo necesario en cuanto a leyes que eviten abusos, y que estimulen el desarrollo saludable de todo aquello que tiene metas nobles y raíces sólidas. Legislar u opinar desde el miedo y la ignorancia es tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Normalmente, aquellos que se oponen todo lo que no sea escuela, desconocen muchísimo todo lo que hay, no han investigado la historia de la educación, o no están enterados de lo que otros países y sus trayectorias y tradiciones diferentes en lo que a la educación se refiere, nos pueden enseñar. Porque uno crea fielmente en una opción, no es su función convertirnos a ella.

Pero hay diferentes contextos vitales en los que el homeschooling (como cualquier opción), se dificulta. Como os dije, el año pasado en casa había mucha discordia. Las niñas llevaban fatal lo de compartir amistades. Tampoco estaban motivadas a hacer nada conmigo. La casa y yo como maestra central, no eran para ellas suficiente empuje para plantear un horario, cumplir con las tareas asignadas. No tenían tantas clases fuera de casa como querían, ni actividades extraescolares suficientes.

En Houston no se camina, a todo sitio hay que ir con el coche. Salir dos o tres veces a la semana por un tiempo limitado, no satisfacía las necesidades de ambas. Y el ir juntas a todo lado, mucho menos. Desgraciadamente, las clases que tomaban fuera de casa empezaban a ser más de lo que podíamos pagar con un único salario. La cooperativa se llenó de niños pequeños. No encontrábamos un ritmo armónico en casa en el que yo tuviera mi tiempo para mis quehaceres y las lecciones que aun llevaba con ellas, y en el que ellas, como digo, trabajaran independientemente con el aliciente de las actividades que podíamos ofrecerlas. Nos estábamos ahogando en la casa. Yo creo que estaba algo deprimida, sin muchas ganas de nada. Las regañinas y reprimendas eran constantes.

Todo ha mejorado. Claro que todo tiene un precio. Pero hay que tomar oportunidades de cambio cuando el día a día se deteriora cada vez más. Y no hemos mirado hacia atrás. Estamos mucho mejor que el año pasado. No porque la escuela sea mejor que el homeschooling, sino porque en casa estamos mejor. Las niñas me lo dicen. Aguantan lo malo porque lo bueno supera los obstáculos que tienen que afrontar. Puede sonar cursi, pero como persona de fe, confío en que el Señor, cuando nos ponemos en sus manos y vivimos conforme a sus ordenanzas, nos cuida y nos provee con aquello que es mejor para nosotros.

La mayor tiene sus amistades, la pequeña las suyas. La mayor está contenta de ver a muchos chicos y chicas de su edad. No estoy hablando de aprendizaje, pero hoy por hoy, eso era muy importante para ella, y lo ha conseguido. Sus amistades viven cerca. Por eso puede ir a ver a sus compañeras jugar voleibol, o ir a la bolera, a fiestas de cumpleaños, recibir a una amiga o dos entre semana, etc. La pequeña ha hecho amistad con tres amigas de su curso, y también viven relativamente cerca. Al igual que la mayor, se junta con sus amigas a menudo, a veces incluso hacen deberes y proyectos juntas.

La maestra de historia y de lenguaje de la pequeña, se quedó impresionada. Nos decía aquella tarde en que Steve y yo fuimos a conocer a los maestros, que estaba asombrada de lo social que era nuestra hija, de la facilidad con la que había hecho amistades. No podía creer que hubiera sido educada en casa hasta ahora. Las maestras de mi hija mayor nos dijeron lo mismo. La maestra de literatura nos comentó que nuestra hija mayor se había adaptado muy bien en lo social, que es inteligente, pero que desconoce cómo funciona la escuela: cómo tomar tests y exámenes sobre todo. Pero como sabéis, si uno quiere, todo se aprende, y está en ello.

En cuanto a lo académico, la escuela charter es más sólida, tiene maestros que están entrenados en lo que es una educación clásica. La distribución del día, la atmósfera y las asignaturas son diferentes a la junior high pública. En ella estudia Latín, hay menos alumnos, es un ambiente íntimo y enfocado en el aprendizaje no sólo en memorización para el examen y olvídate después. La escuela pública es algo más impersonal, pero como la de mi hija es una escuela vieja, es más pequeña que la media. Pero tengo una buena relación con el consejero, con quien nos reunimos antes de empezar las clases para discutir a cuáles se iba a apuntar, y con algunas de sus maestras.

Además de las optativas, (que no pueden atender si suspenden una o más de las obligatorias), hay opción de clase normal o avanzada para matemáticas, sociales, ciencias, y lenguaje. Si la clase avanzada es demasiado difícil, o la carga de trabajo fuerte para el estudiante, no creo que merezca la pena que estén con trabajo hasta las cejas, sin poder disfrutar de optativas. Pero aquí, como en todo lugar, hay padres que presionan a que sus hijos estén en las clases avanzadas, otros presionan con que estén en deportes, banda, orquesta. Es fácil dejarnos llevar por la presión de los resultados, éxito, honores. Nosotros, como muchos padres que intentan respetar y ser sensatos, queremos que nuestras hijas sean responsables pero también que disfruten y tengan un buen balance entre lo académico y lo extra que les guste, (sea deporte, música, arte, danza, etc.)

Ambas escuelas son una locura en cuanto a notas y exámenes. Hoy en día todo va por ordenador o teléfono, toda la comunicación con los maestros, y a toda hora podemos ver las notas que van actualizando, la asistencia, el balance del comedor. Nos envían mensajes informándonos de las fechas para proyectos y deberes. No hay libros vivos, -o muy pocos. La comida en la escuela pública es un desastre. En la concertada está un pelín mejor. En la escuela concertada los maestros conocen a los estudiantes, y comen con ellos, tienen además unos días por semana en que comparten cuales son sus libros favoritos, y se dan a conocer. En la escuela pública, hay maestros que se preocupan más, y otros que tratan de sobrevivir con la presión que tienen. En octavo, matemáticas, ciencias y sociales tiene un examen estatal que si no lo pasan los alumnos, puede que no les promuevan a High School. Y las escuelas y maestros son evaluados especialmente en el rendimiento de los estudiantes en esas tres áreas.

Las dos van bien en todas las asignaturas, unas requieren más esfuerzo que otras. También les gusta hacer gimnasia todos los días. La pequeña está en el coro de la escuela y en el periódico. La mayor está en una clase llamada hogar y finanzas, y también en el consejo estudiantil. Además tiene una hora en la que ayuda al personal de su escuela, lo cual le encanta.

Pero he de decir que la escuela charter no es para todos, tampoco las privadas ni las públicas. Hay muchos niños que, a pesar de ser inteligentes y esforzarse, no consiguen cumplir los criterios. Una amiga de mi hija en sexto, lectora, buenísima en arte y música, lleva dos años en la escuela charter, ella y sus cuatro hermanos comenzaron el año pasado, y todos tuvieron que atender la escuela de verano obligatoria en matemáticas. La suerte es que, como ningún maestro quiere dar clases en verano en la escuela, las clases son en línea. Lo malo es que los padres deben pagar por ellas. Y por ley, si suspenden y no van a clase en el verano, la escuela se reserva el derecho a retenerlos, a que repitan curso.

Para mi amiga con cinco hijos la cuenta subió mucho. Este año, la niña en sexto está por debajo de 70 en matemáticas, latín y ciencias. Quizá consiga pasar latín y ciencias, pero es muy posible que vuelva a suspender matemáticas. Los padres van a poner a algunos de sus hijos en colegio público el año que viene, (porque los estándares son más bajos, y las tutorías o escuela de verano que se necesite son gratuitas), y en high school van a solicitar el ingreso en un instituto dedicado a las artes y música. La escuela chárter se reserva el derecho a expulsar a niños por mala conducta. No pueden expulsarte por suspender, pero también tienen derecho a tener estándares académicos diferentes o iguales a las escuelas públicas según decidan.

Otro ejemplo de cómo cada familia, y a veces cada niño, puede necesitar opciones educativas diferentes a las de sus hermanos o a las de otras familias, es una amiga que conocí en la cooperativa el año pasado. Tiene gemelos de 13 años, uno está en la escuela charter donde asiste mi hija, el otro, con Asperger, lo educa ella y atiende un programa tres veces por semana llamado “Classical Conversations”, donde recibe instrucción en algunas materias.

Creo que ambas han aprendido más matemáticas en estos meses que en el resto de su vida, ja ja ja. La escuela charter sí emplea libros vivos, y los niños no pueden hacer uso de teléfonos durante las horas escolares. En las junior high y high schools, todos los estudiantes asisten con teléfonos. De hecho, mi hija mayor tiene que tomar algunos tests en él. Increíble pero cierto. Ambas tienen una cantidad razonable de deberes, algunas semanas vienen más cargadas que otras.

Las dos me dicen que se sienten capaces de dar lo que se les pide. Nosotros no las pedimos ninguna nota en particular, solo que den lo mejor, y relativo a las circunstancias, porque hay clases en que lo mejor que pueden hacer es asistir y tratar de cumplir. Vaya, no es que las digamos que pasen de las notas o de los profesores, tampoco es eso. Pero en muchas ocasiones y situaciones, solo las pedimos que aguanten la tormenta. Muchas veces, sobre todo en clases de la de octavo, los maestros se desesperan y se frustran por la presión y los malos resultados en general, y todo lo que pueden hacer es esperar que el día siguiente sea un mejor día.

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Me da gusto poderlas ayudar con los deberes y proyectos, como he hecho y hago, a veces más otras menos. Echo de menos los momentos en que aprendíamos juntas, pero son ahora parte de nuestras memorias. No echo de menos el último año. Era un hecho que no íbamos hacia ningún lado por ese camino. Lo bueno es que los baches y momentos difíciles, una vez que pasan, uno se da cuenta de que son lo que necesitamos para cambiar, el impulso necesario para tomar decisiones y empezar con nuevas esperanzas y con tesón.

El primer mes aprovechamos para hacer algo de renovación el casa. Los primeros días de escuela, en casa, me dí cuenta de que tras 14 años, (y aunque siempre hacemos limpiezas más a fondo, etc.), la casa estaba desatendida. Era el momento perfecto de abordar limpieza, pintura, y organización. Me puse manos a la obra, y no paré hasta que limpié, pinté, moví cosas, me deshice de muchas otras. Fue algo bueno y terapéutico. Le hacía falta atención a la casa.

Luego comencé a sustituir, y eso es lo que estoy haciendo. Me gusta. Tiene sus retos, claro, pero en general es muy flexible. Me organizo con mi vecina para llevar y recoger a las niñas, y en función a ello escojo los días que puedo trabajar. Puedo trabajar día completo o mediodía. En “elementaries”, “jr. high schools”, o “high schools”. Las “elementaries” tienen dos horarios, depende la escuela, o de 7:35 a 3:35, o 7:55 a 3:55, las “junior high” son de 8:10 a 4:10, las “high schools” de 7:05 a 3:05. En mi distrito escolar al noroeste de Houston hay 40 elementary schools, 15 junior high schools, y 10 high schools. Como dato de interés os diré que Houston es la ciudad étnicamente y racialmente más diversa de todo Estados Unidos.

Vivo más cerca de unas que de otras, y siempre que veo una suplencia en una escuela de mi zona que puedo hacer, la acepto. Normalmente hay muchísimas suplencias, por ejemplo, un domingo hay hasta 30 o mas para el lunes. Durante la semana vas viendo en el portal para sustitutos lo que los maestros van poniendo. Una vez que veo una suplencia que quiero aceptar, la tomo. A veces tengo los trabajos con una semana de anticipación, ya aceptados. Otras con un día o dos de antelación. También puedo cancelar trabajos, -pero no me gusta hacer eso. Los días son largos, pero pasan rápido. El ritmo no hay quien lo ralentice. La semana se nos llena de obligaciones y eventos, y los fines de semana no tienen suficientes horas.

Suplir en escuelas elementarias es más sacrificado. Hay más tareas, como atender a los alumnos que llegan caminando, en coche y autobús. Uno tiene que llevarlos a todos lados, y recogerlos también. Las junior high son menos exigentes en ese sentido, pero los adolescentes tienen lo suyo, como es normal. Son en general ruidosos, y las clases requieren más atención. En high school es más fácil, los alumnos por lo general llegan, hacen (o no), su trabajo, y al comenzar llegan a tu clase, y se van.

Entre medias de la casa y cole, criar a una adolescente de 14 y otra que ya cumplió 12, tiene sus dificultades. Hemos pasado por un par de baches, pero podemos decir que nuestras hijas nos hablan y se comunican bien con nosotros. Es un constante soltar las riendas y volverlas a apretar. Sería injusto no decir que hay muchos momentos en que vemos cómo ambas demuestran el potencial y las habilidades que ya poseen, y un buen carácter. Vemos un poco la luz al final del túnel de la adolescencia, ja ja ja.

Mi marido se encuentra con mejor salud que en toda su vida. Perdió 23 kilos, está en un tratamiento antialergia, y está disfrutando de salud y energía. Mi madre está estable, con las bolsas o la ostomía, pero esperamos que el verano que viene le hagan la operación para dejarla como antes, sin tener que cambiarse la bolsa a diario. A mi padre le dio una pequeña embolia cerebral, pero está estable. Imagino que así estamos todos, con padres que se hacen mayores, y con amigos o familia con problemas de salud, etc. Pero ya sabemos que nuestra vida en este lado del cielo es un peregrinaje, que no es el destino final que el Señor nos tiene preparado.

Ha sido una buena decisión, y estamos agradecidos con Dios por haber traído algo de calma y paz interior a nuestro hogar con este cambio de vida, y por estar junto a nosotros en esta época tan ajetreada de nuestras vidas.

 

5 comentarios en “Queridos lectores, parte II

  1. esto es toda una actualizaciôn! me alegro de que el cambio haya aportado nuevos aires. a veces es como con las ventanas, que si no las abres, el aire se vicia y el ambiente se convierte en irrespirable. yo algunos dîas debo bien airear el ambiente, y eso que solo tiene 7 anyos!!!
    de acuerdo con la educaciôn, hay muchas alternativas aunque, por X o Z, no se conocen o no se dan a conocer, se mantienen medio secretas .aunque en eeuu es mucho màs libre en ese sentido, aquî en bélgica las alternativas son muy exiguas, y si quieres una educaciôn alternativa màs vale que tengas una buena cuenta en el banco. las cooperativas, las clases eventuales me parecen una buena opciôn, por ejemplo cuando no llegamos a poder darle toda la informaciôn que necesitan, pero es algo que aquî no se puede practicar excepto si son extraescolares.

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    1. Mirari. Muchísimas gracias por tu comentario. Me gusta la comparación con el aire y abrir las ventanas. Así es. No conozco la situación en Bélgica, pero he oído lo que dices, que las opciones son exiguas. Y aunque en EEUU como bien dices son más las opciones, no todas tampoco son viables. He notado que muchas de mis amistades que siguen con el homeschooling en los años adolescentes, ellas trabajan o dirigen las cooperativas o centros de clases privadas enfocadas a homeschoolers, con lo que, o no pagan, o cobran un salario, u obtienen descuentos. Otras tienen esposos en trabajos en una escala de ingresos acomodada. En los institutos públicos, normalmente las extraescolares son, o gratuitas, o subvencionadas, o uno las puede costear (se pagan los materiales, uniformes, instrumentos, pero no clases como hemos pagado, a 30 dólares la hora por ejemplo, cuando fueron a piano y violín, o lo costoso que es una o dos horas de danza en un centro. En fin, espero que puedas seguir con la educación en casa si es lo que deseáis.

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  2. Muchas gracias por tu sinceridad y valentía de abandonar algo Tan valioso. Has sidoinspiración para varias madres en esto de la escuela en casa y sobretodo el método,
    Me da tristeza lo confieso que te hayas sentido obligada a dejar la educación en casa y ahora en escuela pública y con trabajo extra. Es lo que más me espanta de esta sociedad americana. Pero las razones son fuertes y hay que hacer lo mejor por sus seres queridos. Te deseo lo mejor y siempre de la mano de Dios pues El conoce los caminos!
    Un abrazo
    Pd. Me interesa saber sobre cómo compartir sobre la educación en casa bilingüe y con este método.Me podrías recomendar por donde empezar? Muchas gracias!

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    1. Carmen, gracias a ti por tu comentario.
      Respecto a por donde empezar, creo que es algo que uno tiene que figurarse como dependiendo de sus necesidades y recursos. Yo no hice mucho bilingue, pero siempre mantuve algo de espaniol en casa.
      Yo tambien te deseo lo mejor, espero que encuentres personas a tu lado que puedan ser de ayuda y tu a ellas. Nosotros siempre estuvimos conectados con otros homeschoolers. Y no creas que me siento mal en absoluto. America es nuestro pais, nosotros somos parte de la sociedad, y no es una obligacion sino un destino que hacer nuestro. Quiza mis palabras transmiten tristeza o nostalgia, pero nuestro presente esta lleno de bendiciones y es tan bello y dificil como hubiera sido de haber seguido con el homeschooling. Como dices, Dios sabe, El esta con nosotros, y a El le confio nuestras vidas.

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  3. Querida Silvia
    admiro que hayas escrito esta segunda parte. Muchas gracias, me da un respiro en mi actual planteamiento de la escuela en casa y escuela.
    Hace dos años me dio un Sindrome de de Miller Fisher, un sindrome paralizante no podia caminar, veía doble, no podía leer, estuve en el hospital y despues de meses me recupere. A pesar que este sindrome no es recurrente, mi caso fue distinto, se me presente otra vez a los meses siguientes, y he estado envuelta en examenes medicos y encontrandome con cada diagnostico, lo cierto es que Dios tiene el control de mi salud y realmente veo la misericordia de Dios, porque puedo seguir con mis niños. Por consecuencia mi hijo no pudo seguir con los contenidos que hubiese querido y recomenzar fue tedioso. Y en ese tiempo es donde me puse a pensar si seguir o no con la escuela en casa y aún me lo planteo.
    Pero leerte ahora me hace poner mas los pies sobre la tierra. Te mando un abrazo y disfruta de tus niñas, tu familia, todo tiene su tiempo .

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