Categoría: Citas de Charlotte Mason

Autoeducación

Me encanta lo que Marina nos comparte en su última traducción. Os dejo con los párrafos finales, pero os insto a que lo leáis completo en su blog Inactividad Magistral.

Dijo Lord Haldane algún tiempo atrás:


‘La educación es un asunto del espíritu’
No ha habido palabras más sabias sobre el tema. Sin embargo, insistimos en aplicar la educación desde afuera como una actividad física o emoliente. Pero ahora sí empezamos a ver la luz: No hay educación sino auto-educación y tan pronto como un niño comienza su educación es que se convierte en estudiante. Nuestra tarea es darle relleno para la mente y ambas, cantidad y calidad, son esenciales.
Al instar a que reemplacemos lo que pretende ser la educación con mi método de auto-educación, me gustaría detenerme en el enorme alivio que significa ésto para los maestros. La diferencia es tal como la de conducir un caballo de buen carácter y uno terco. El primero seguirá el camino con alegre voluntad y así lo sentirá también su conductor.

Él maestro que da libertad a sus alumnos para elegir en la ciudad de los libros, es libre para ser su guía, filósofo y amigo; y ya no será más un mero instrumento que sólo se encarga de forzar el alimento intelectual.

Sobreprotección y los cuentos de hadas

Del blog de Childligth USA os traigo esta cita:

We temper Life too much for Children.––I am not sure that we let life and its circumstances have free play about children. We temper the wind too much to the lambs; pain and sin, want and suffering, disease and death––we shield them from the knowledge of these at all hazards. I do not say that we should wantonly expose the tender souls to distress, but that we should recognise that life has a ministry for them also; and that Nature provides them with a subtle screen… (Vol. 3 pgs. 183,184).

 

Some of us will not even let children read fairy tales because these bring the ugly facts of life too suddenly before them.” (CM Vol. 3 p. 184)


Interferimos demasiado en la vida de los niños.—No estoy segura de que dejemos que la vida y sus circunstancias jueguen libremente su papel alrededor de los niños. Manipulamos en el viento demasiado hacia los corderos; el dolor y el pecado, la necesidad y el sufrimiento, la enfermedad y la muerte—escudamos a los niños del conocimiento de estos a toda costa. No digo que haya que exponer a estas tiernas almas a propósito a estas desgracias, sino que deberíamos reconocer que la vida tiene un propósito para estas desgracias también; y que la Naturaleza nos las presenta con delicadeza y protección… (Vol.3 páginas 183,184).

“Algunos de nosotros no dejamos ni siquiera que los niños lean cuentos de hadas porque presentan las cosas desagradables de la vida demasiado abruptamente frente a sus ojos”. (CM Vol. 3 página 184)

Conozco a amigas que no leen a sus hijos cuentos de hadas, otras tampoco ningún tipo de ficción. Algunas familias no leen cuentos de hadas porque como dice Charlotte Mason piensan que son demasiado crudos, o porque tienen sus reservas con el tema de la magia. Otras familias ni siquiera leen ficción porque para ellos sólo lo “real” tiene valor, y que leer cuentos donde los animales hablan (cuando sabemos que en la realidad no es así), es sólo perder el tiempo. No voy a discutir ni criticar las razones de cada quien para hacer lo que hacen y leer lo que leen. Todos tenemos un criterio de lo que es adecuado y lo que no.

Pero sí leemos cuentos de hadas y ficción. ¿Por qué? Porque coincidimos con Charlotte Mason, para nosotros es algo valioso que los niños puedan entender el mundo en que viven, y eso pensamos se logra, por ejemplo, mediante los cuentos de hadas cuando no en la vida misma. Nosotros  llevamos a las niñas a funerales, hospitales, están al tanto de lo que pasa, sea bueno o no tan bueno. Lo preferimos a, por ejemplo, la televisión.

Por la misma razón desde siempre hemos leido la Biblia original, y aquellos pasajes que nos hablan de muertes, guerras, adulterio, suicidio, y lo que quiera que la historia contenga. Lo que sí que respetamos es no dar más información de la que ellos nos preguntan, porque sólo el niño sabe lo que quiere preguntar y él mismo se cuida de ahondar más o quedarse satisfecho con lo escuchado o vivido.

Podría aburriros con las ideas tan interesantes expuestas en el libro Ideas Have Consequences, de Richard M. Weaver, que me viene a la mente cuando escribo sobre esto. En él escribe reveladoramente sobre el atentado al decoro, que es directamente un ataque a la esencia del ser humano o simplemente una deshumanización a la que hemos sido objeto en el pasado siglo en los medios de comunicación, literatura, arte, publicidad, etc. Presentar las “cosas como son”, en su crudeza o “realidad”, es paradójicamente presentarlas distorsionadas, despojadas de lo que las hace humanas. En concreto él explica que cuando pasan una imagen de un suicidio por ejemplo en el que un hombre se tira a las vías del metro, al no conocer nosotros al hombre, al ver el hecho despojado de contexto, el cuerpo humano objetivizado, eso lo hace inhumano. Menuda ironía que en este siglo donde hemos visto y vemos en la televisión tanta guerra y violencia, ambas cosas no sean para muchos jóvenes y adultos más que imágenes vacías, fantasías, imágenes que tan pronto aparecen en el noticiero como en un videojuego.

Los cuentos de hadas serían, extendiendo las implicaciones de Weaver, humanos, reales como la vida misma. Las crueldades y violencia del mundo nos llegan en los cuentos de hadas y leyendas en un ropaje, en un contexto, en un lenguaje y con un simbolismo que nos permite acercarnos a ellas a todas las edades y captar aquello para lo que estamos preparados en cada etapa con respeto y decoro.

 

Instrucción crítica y analítica

Hoy traduzco un párrafo de mi amiga Nancy Kelly que a su vez cita a Charlotte Mason. Aquí podéis leer su artículo entero si os interesa.

Analytic and critical instruction can ruin an education, no matter who is instructing or where the education takes place.  The story is told about when reading Shakespeare’s The Tempest, the “entrancing whole is not allowed to sink in, and become a part of him” because of the linguistic criticism and interpretation of the teacher. These things become a distraction to the student.

La instrucción analítica y crítica puede arruinar la educación, no importa quién sea el instructor o dónde tenga lugar la educación. Se cuenta la historia de cuando al leer La tempestad de Shakespeare, “a lo atrayente de la obra al completo no se le da la posibilidad de que nos cale ni de hacerla parte de nuestro ser” a causa de la crítica lingüística e interpretación del profesor. Estas cosas resultan ser una distracción para el estudiante.

 

Admiración

¿Cuánto más podrá crecer mi admiración por Charlotte Mason? Leyendo su obra es difícil no enamorarse cada día un poco más de todo lo que nos presenta. En su sexto tomo, Towards a Philosophy of an Education, es donde desarrolla su cita clásica de La educación es ambiente, disciplina, vida, o en sus palabras, Education is an atmosphere, a discipline, a life. Y hablándonos de que la educación es un ambiente o atmósfera, os dejo con el siguiente fragmento:

Nota: con anterioridad a este fragmento hablaba de padres que hacen lo imposible por proveer a los niños de un ambiente sofisticado, planeado, donde todo ayude a que aprenda del mismo. Habitaciones de bebé con todo lo indecible, juguetes educativos, una casa con los mejores muebles, pinturas, etc. En nuestro saber como padres cuánto importa el ambiente que nos rodee, podemos incurrir en la manipulación del mismo, o como es el caso de los niños que viven en la miseria y pobreza, carecer de una atmósfera sana, poética y enriquecedora. Bueno, aquí os dejo con las palabras de la misma Charlotte Mason.

It is not an environment that these want, a set of artificial relations carefully constructed, but an atmosphere which nobody has been at pains to constitute. It is there, about the child, his natural element, precisely as the atmosphere of the earth is about us. It is thrown off, as it were, from persons and things, stirred by events, sweetened by love, ventilated, kept in motion, by the regulated action of common sense. We all know the natural conditions under which a child should live; how he shares household ways with his mother, romps with his father, is teased by his brothers and petted by his sisters; is taught by his tumbles; learns self-denial by the baby’s needs, the delighfulness of furniture by playing at battle and siege with sofa and table; learns veneration for the old by the visits of his great-grandmother; how to live with his equals by the chums he gathers round him; learns intimacy with animals from his dog and cat; delight in the fields where the buttercups grow and greater delight in the blackberry hedges. And, what tempered ‘fusion of classes’ is so effective as a child’s intimacy with his betters, and also with cook and housemaid, blacksmith and joiner, with everybody who comes in his ways?

Mi traducción:
No es el ambiente que ellos quieren, un conjunto de relaciones artificiales cuidadosamente elaboradas, sino una atmósfera que nadie ha tenido que trabajar en crear. Está ahí, alrededor del niño, es su elemento natural, precisamente al igual que la atmósfera de la tierra nos rodea a todos. Emana, como si dijéramos, de las personas y cosas, los acontecimientos la revuelven, el amor la endulza, se ventila, se mantiene en movimiento por la acción reguladora del sentido común. Todos sabemos las condiciones naturales bajo las que un niño debería vivir; cómo comparte los asuntos hogareños con su madre, se revuelca con su padre, le hacen burla los hermanos, caricias las hermanas; aprende de sus meteduras de pata; aprende a ponerse en segundo plano gracias a las necesidades del bebé, disfruta las delicias de los muebles con los que juega a batallas y asedios; aprende a venerar a los ancianos por las visitas de su bisabuela; cómo convivir con sus iguales mediante las cotidianidades de aquellos que le rodean; aprende a relacionarse con los animales mediante su perro y gato; se deleita en los campos donde crecen las ‘buttercups’ (en realidad buttercup es ranúnculo, pero nunca oí de la flor ranúnculo, mientras que aquí buttercup es muy común) y más deleite incluso en los setos de moras. Y ¿qué ‘fusión de clases’ es más efectiva que la intimidad de un niño con sus superiores, y también con la cocinera y ama de casa, con el herrero y el carpintero, con todo aquel que cruza su camino?

 

Citas de Charlotte Mason

Cuando digo que querría citar y traducir todo el libro de Towards a Philosophy of Education no exagero. Pero como me es imposible os dejo al menos con esto:
Volumen 6, páginas 89 y 90
But knowledge is delectable. We have all the ‘satiable curiosity’ of Mr. Kipling’s Elephant even when we content ourselves with the broken meats flung by the daily press. Knowledge is to us as our mother’s milk, we grow thereby and in the act of sucking are admirably content.
Rudyard Kipling

Pero el conocimiento es deleitable. Todos nosotros tenemos esa ‘curiosidad saciable’ del elefante de Mr. Kipling (se refiere a una de las historias de Kipling del libro Precisamente Así, o Just So Stories) incluso cuando los adultos nos contentamos con los pedazitos de carne que nos tira la prensa diaria. El conocimiento es como la leche materna, crecemos por y mediante el acto de extraer el cual nos proporciona una satisfacción admirable.
 
The work of education is greatly simplified when we realize that children, apparently all children, want to know all human knowledge; they have an appetite for what is put before them, and, knowing this, our teaching becomes buoyant with the courage of our convictions. We know how Richelieu shut up colleges throughout France, both Jesuit and secular, “in order to prevent the mania of the poor for educating their children which distracts them from the pursuits of trade and war.” This mania exists with us, not only in the parents but in the children, the mania of hungry souls clamouring for meat, and we choke them off, not by shutting up schools and colleges, but by offering matter which no living soul can digest. The complaints made by teachers and children of the monotony of the work in our schools is full of pathos and all credit to those teachers who cheer the weary path by entertaining devices. But mind does not live and grow upon entertainment; it requires its solid meals.

El trabajo de la educación se simplifica enormemente cuando nos damos cuenta de que los niños, aparentemente todos los niños, quieren saber todo el conocimiento humano; tienen un apetito para lo que se les pone delante, y, sabiendo esto, nuestra enseñanza se revitaliza con la fuerza de nuestras convicciones. Sabemos cómo Richelieu cerró universidades en Francia, ambos de jesuítas y seculares, “para prevenir la manía de los pobres de educar a sus hijos lo cual les distrae de los asuntos del comercio y la guerra.” Esta manía existe en nosotros, no sólo en los padres sino también en los niños, la manía de las almas hambrientas reclamando alimento, y nosotros la asfixiamos, no cerrando escuelas y universidades, sino ofreciendo substancia que no hay alma viva que la digiera. Las quejas hechas por los maestros y niños de la monotonía del trabajo en nuestras escuelas dan pena y tienen mérito aquellos maestros que animan el camino fatigoso mediante artimañas para entretener. Pero la mente no vive y crece en el entretenimiento; requiere de comidas sólidas.