Categoría: Escritores Invitados

Mara nos comparte

No se si te pasa a tí al igual que a mí, pero cuando uno toma la desicion de educar en el hogar es porque llegó la hora de tomar el timón del barco, de una manera real y responsable.

Es un despertar de la conciencia que nos dice hasta aquí llegué. ¡Debo ser responsable!, más responsable en la tarea de educar a los hijos. Ellos llegan al mundo con  mente y alma limpias y debemos cuidarlos. Pero ¿como hago? Pues si la sociedad no me ayuda, yo voy a ayudar a la sociedad, entregándola personas genuinas, que hagan , digan y piensen coherentemente, dando testimonio de que la modernidad no nos aleja de la verdad, sino que al contrario nos acerca cada vez más a ella.

Foto tomada por mí, Grapeland, TX. 2008


El exceso de pesimismo y relativismo nos lleva a pensar y exclamar ¡¡¡¡¡¡NO ES POSIBLE QUE LA VIDA SEA ASÍ!!!!!!!! y ante este clamor surge la necesidad de ir en busca de la verdad.

La educación, como tantas otras cosas, se ha desvirtuado, se transformó en un producto de consumo, y se agota en sí misma con el tiempo. La educación en el hogar nos permite el trato uno a uno, nos permite volver a las fuentes dentro de la familia.

Con una actitud muy rica los padres aprenden de los hijos y los hijos de los padres en una mutua relación que crece en intimidad, idoneidad, integridad, e identidad.

Nos permite todos los dias confiar nuestro trabajo de educadores con más Fe y una firme esperanza asumida. Muchas veces sentiremos que las fuerzas se agotan, como en todo trabajo, pero la perseverancia no consiste en no caer nunca, sino en levantarse siempre.

Una pregunta que me ayuda a diario es esta, ¿me esfuerzo por tener una participación activa en mi familia?

No sé a vosotros pero a mí Mara me conmueve, renueva mi energía y alienta mi fe. Me da raíces y a la vez alas en este compromiso con esta opción de enseñanza y de vida.

Mara desde Argentina

Os comparto un email de Mara:

 

Imagen de Argentravel

 

Estimada Silvia:

En el país de la educación prohibida siempre ronda sobre mi cabeza la idea de por dónde empezar a reflotar lo que en un momento fue prioridad, «educar». Muchas veces me vienen imágenes que tienen que ver con empezar de cero, empezar desde dentro, como quien limpia algo muy sucio, abandonado. Como quien remueve la tierra para que brote la buena semilla. Aquí, tierra de gauchos, sabemos lo que es trabajar la tierra, y justamente las grandes tierras de esta patria fueron trabajadas en sus comienzos por grandes familias que se educaban entre ellas y formaban pequeñas comunidades. Eran fuertes, heroicas, conquistadoras. Y me animo a confirmar que las familias que educamos en familia tenemos las mismas virtudes y valores que aquellos que hicieron historia.

Esto me anima, me entusiasma y me llena de esperanza. Aunque cueste, aunque sienta que remamos contra corriente, porque me siento viva y que no le doy lugar a la indiferencia. Para sacar lo mejor del otro debes estar, crear un vínculo de amor y confianza. Y el lugar más adecuado en estos momentos de la historia es la familia. Y a esto le llamo remover desde dentro, volver a lo esencial. Aunque la modernidad nos presente otra cosa. Por ahí debajo de la tierra, y extendidas por todo el mundo, hay muchas familias que de manera diferente deciden cuidar su siembra para que haya una abundante cosecha.

No sé a vosotros, pero a mí me cautiva la forma de escribir de Mara. Sus reflexiones me dan alas. Gracias Mara. Este blog está abierto para tí cuando gustes.

Si alguno de vosotros quiere escribir y no cuenta con un blog, recibiré con gusto vuestros correos con vuestras sugerencias.