Categoría: Homeschooling-Educando en el Hogar

Etapas del homeschooling

Mis hijas comienzan con lo que serían su sexto y cuarto cursos. Llevamos siete años (desde kinder o así), en esto del homeschooling, aunque yo llevo leyendo y escribiendo desde hace unos doce o trece años.
Creo que hemos pasado por distintas etapas. La primera de investigar, leer y conocer de otros que optaron por esto, seguida de una etapa en la que mediante blogs y grupos de yahoo o foros diversos, pasaba mucho tiempo defendiendo y militando en favor de esta opción. Por unos años estuve más en contacto con otras familias en España y otros lugares donde en los años superiores la opción es algo difícil, pero nunca imposible, como me lo demuestran amigas que hice y que continúan en ello con hijos adolescentes incluso graduados ya.
Los primeros años me sentí muy impaciente y siempre dispuesta a defender la educación en casa, quizá demasiado. Y no sólo. También fuí gran defensora y promotora de la filosofía educativa de Charlotte Mason. A esto se unió el boom de Internet. El blog fue mi manera de compartir lo que las niñas hacían, de inspirarme con ideas de otros, y a veces también fue fuente de frustración (no sólo los blogs, sino la gran proliferación de redes sociales con miles o cientos de miles de personas compartiendo lo que hacen). Muchos de nosotros entramos de cabeza en este mundo cibernético porque ansiábamos la compañía. De repente, no importa los problemas que tuviéramos con nuestra opción, la falta de comprensión o amenazas, podíamos encontrar a otros en nuestra situación, o en situaciones que nos brindaban esperanza y nos ofrecían motivación para seguir. A la vez que todo esto abrió nuevas vias de comunicación, también nos saturó con mucha información, y nos volvió incluso más impacientes y más duros con nosotros mismos. Entramos a saco en este universo, y algunos de nosotros comenzamos a compararnos con un ideal que nos forjamos mediante nuestra experiencia cibernética. 
Internet y los aparatos que nos conectan, están aquí para largo. No veo que vayan a desaparecer. Creo que es necesario pensar en nuestra relación con ellos y también en la relación de nuestros hijos con ellos. La cuestión con Internet, electrónicos, foros, cursos en línea, todo lo que llamamos en inglés ‘social media’, es que muchas veces no hacemos introspección, y nos falta pensar en qué espacio y tiempo queremos que ocupen en nuestras vidas. Ayer leía a las niñas un capítulo de un libro llamado Arquímedes and the Door of Science, y astutamente la escritora nos decía que si bien sabemos más que los griegos, porque tenemos más información y conocimiento que nos ha sido transmitido con el tiempo, no por eso pensamos más o mejor que los griegos. 
Seguido me escriben y preguntan por qué materiales emplear en español. En inglés hay recursos exhorbitantes a nuestra disposición, pero cuanto más tiempo estoy en esto, más me doy cuenta de que no por tener más recursos pensamos mejor ni los empleamos con más cabeza. 
Desde enero de este año, comencé a darme cuenta de que no podíamos seguir como íbamos. Tardé unos seis años en darme cuenta de que tenía que parar y considerar quienes somos y hacia dónde vamos, y comenzar a dar los pasos para sentirnos agusto y disfrutar de nuestra existencia como homeschoolers, je je. Por primera vez no sentí necesidad de promover lo que hacemos (todo lo que he tenido que cambiar también y someterlo a un análisis honesto), sino que lo que quiero es disfrutar de estos años y simplificarlo todo de verdad.
De unos meses al día de hoy, me he dado cuenta de que no quiero defender ni obligar ni justificar lo que hacemos y quienes somos. También he descubierto que me gusta escribir en el blog, sí, pero que, aun siendo muy extrovertida y activa, lo que me renueva y me da alas y energía es el juntarme de vez en cuando con mamis que viven cerca y llamar a un par de amigas que viven lejos de vez en cuando para darnos ánimos. Disfruto mucho de ver a otras familias, y de ver a mamis sintiéndose felices de ser madres y de educar a sus hijos no importa cuál sea su opción vital. Me beneficia tener un grupo pequeño de amigas con metas  y creencias comunes entre las que compartimos lo que nos pasa en un ambiente positivo de darnos ánimos y recordarnos por qué estamos aquí y que vivimos por Él. 
Sin quererlo dejé Facebook hace unos meses, y también me he dado cuenta de que no es para mí. No lo critico, no sé si esto será para siempre, pero no lo echo tanto de menos como hubiera pensado. También dejé el foro de ambleside online, en el que era moderadora. En parte lo dejé porque tras simplificar el currículo de las niñas este año, me dí cuenta de que no es bueno para mí estar tan involucrada junto a personas que están en otro nivel.
Tuve una temporada en que creí estar cansada de Charlotte Mason. En mis años siguiendo el currículo de ambleside online, me auto-infligí el castigo de sentirme como un fracaso, siempre atrasada conforme a los planes anuales, o para el semestre. Pero aún sigo editando el libro de Karen Glass, Mind to Mind, que es una versión acortada del volumen 6 de Charlotte Mason, Hacia una filosofía educativa, y cada vez que leo las palabras de Charlotte Mason, no me siento juzgada ni criticada. He llegado a la conclusión de que no tenemos por qué seguir una educación equis o zeta al pie de la letra. Con inspirarnos y disfrutar del viaje es suficiente. 
Cindy Rollins en su libro Mere Motherhood, dice que el pasado no son los eventos que nos ocurren, o no sólo, sino también cómo lo recordamos, cómo hablamos de él. Si queréis, puedo compartir cómo quedaron nuestros planes este año que entra en otro post. Llevamos unos días de seguirlos, no al completo (tenemos visita), pero veo qué sencillos son. Es posible agarrarse a lo bueno de cada etapa, y disfrutarla. Si nunca habéis tenido un año de disfrutar del homeschooling, no estáis solos. Como digo, a nosotras nos ha costado bastante sentirnos agusto en esto por mi actitud. No es que todo lo anterior haya sido un suplicio, es nuestro pasado, y elijo quedarme con lo bueno. Pero había que parar y reconsiderar, necesitaba buscar mi tranquilidad y reavivar la fe. 

Amenazas reales

No vivimos en el miedo, y sabemos que Texas es un lugar propicio al homeschooling, pero aún aquí ocurren abusos como este. Una madre homeschooler, a quien su esposo animó a educar a los hijos ella en casa, le pide el divorcio y de paso se lleva a los niños. Según la noticia que podéis leer AQUÍ, el ahora ex marido, piloto de aerolíneas, le decía que sus padres, al parecer muy ricos, eran los dueños del juzgado, y que él se iba a llevar a los niños. Y dicho y hecho.

Unbelievably, in March, Judge John Youngblood ruled in favor of the father, temporarily giving him full custody of the children, saying the father was “more stable” and further stipulating that the grandparents keep the children during the two to three weeks every month that the father travels.

Ever since his ruling, Judge Youngblood has felt the heat from the home school community due to his decision. As a result, he backtracked during a hearing a later hearing, allowing Heather to have the “right of first refusal” when the father is traveling. He also granted her “expanded visitation” but still did not give her custody of her own children.

Increiblemente en marzo, el juez John Youngblood sentenció en favor del padre, dándole temporalmente custodia absoluta de los niños, diciendo que el padre era “más estable” y estipulando además que los abuelos se quedarían a los niños las dos o tres semanas de cada mes que el padre viaja.

Desde su sentencia, el juez Youngblood ha sentido la presión de la comunidad home school debido a su decisión. Como resultado se retractó en una audiencia posterior, permitiendo que Heather tenga el “derecho de primera renuncia” cuando el padre viaja. (Que ella esté antes que los abuelos, vaya). También le adjudicó “visitas extendidas” pero todavía no la dió custodia de sus propios hijos.

A finales de noviembre tendrá otra cita con la justicia, THSC está recogiendo fondos y le pagará los gastos exhorbitantes que un juicio como este conlleva.

Está visto que tanto aquí como en cualquier país, no sólo el gobierno, sino también un familiar, “amigo” o vecino que cuente con dinero, poder, o con las influencias adecuadas, y que tenga una idea y opinión distinta a la tuya en cómo educar y criar a tus propios hijos sumada a una actitud retorcida de que es su responsabilidad imponerte sus principios, puede hacer de tu vida un infierno. Yo espero que sea por poco tiempo, pero el daño hecho está. Qué pesadilla por la que debe estar pasando esta mujer.

 

Mi hogar

Tengo varios temas que me gustaría compartiros, pero he decidido mostrar un poco de mi casa y  compartiros nuestras rutinas. Tendría que haberos enseñado cómo estaba la mesa del comedor, donde comemos, escribimos, dibujamos, etc. según terminamos de trabajar, pero tengo el hábito de, cuando la mesa está llena de cosas porque hemos estado trabajando en ella, limpiarla con la ayuda de las niñas, igual el salón y la cocina. Esta mañana misma vinieron amigos, les hice galletitas, almuerzo, jugaron, cuando se marcharon las niñas hicieron marcapáginas con purpurina, trozos de tela, papel de contacto o de plastificar, en fin, que igual sacamos que volvemos a guardar en un rato. Ya estamos más que acostumbradas pues es nuestra rutina.

Yo no leo libros de organización del hogar ni de cocina, ni tengo listas aparte del cuaderno de planeación de la semana y mi agenda y algún papel cuando requiero anotar algo. No digo en absoluto que no ayuden, imagino que ayudan mucho. En mi caso tengo una forma de manejar mi semana que quizá coincida en varios principios que explican estos libros y que imagino pueden ser muy beneficiosos para otras personas que aún no han interiorizado una forma de trabajo y necesiten claves para arrancar por algún lado.

Al fondo, en la estantería, es donde tenemos nuestro libro con el artista del mes.
Este mes es Vermeer. A la derecha, bajo la repisa que conecta las columnas, tengo
dos cajoneras de plástico y una estantería de madera donde guardamos materiales.
También guardo materiales en la estantería del fondo. La de la esquina a la izquierda
es para cosasde la cocina, y la de la izquierda blanca para libros que usamos a diario. 

Es posible que el no poder permitirme a una persona que me ayude con la limpieza, me haya hecho a fuerza medio organizada, no sé. Claro que me encantaría tener a alguien que me echara una mano… una vez al mes me bastaría. Pero aquí eso cuesta de 70 dólares en adelante por 2 o 3 horas, y es un dinero que mejor lo gasto en libros, claro, ¿en qué otra cosa? Bueno, quizá en alguna prenda en la tienda del usado y poco más. Imagino que esto también depende de cada familia, cultura y posibilidades. Lo cierto es que mi marido ayuda una ENORMIDAD. En serio, desde colocar los cajones de cubiertos y cabinetes de la cocina, hasta ordenar el cuartillo o alhacena, hasta aspirar, limpiar los baños… sí. Y le trato de apoyar por ejemplo como ahora con su régimen, cocinando seis desayunos y seis cenas, y preparando también tuppers para la comida extra porque no puede comer en restaurantes casi. Ahora ya no me queda otra que levantarme con él, a las 6 y media.

Del otro lado del comedor está el salón. El sofá de cuero es pre niños. Los sofás de piel se limpian muy bien. Y las estanterías también de mis tiempos de maestra. Nuestro salón no se mancha mucho porque, a excepción de alguna galletita o algo así, no comemos en él ni vemos prácticamente televisión. Es para leer y para las niñas, que juegan al pie de la estanterías.

 

 

En esta foto podéis ver la repisa que conecta las estanterías, la cesta y detrás el libro de Vermeer. La mesa de legos que veis fueron 3 dólares con legos y todo en una venta de garaje. Los cajones de plástico blancos gratis. Sobre ellos unas canastas que forré de tela que estaban en la habitación de mi hija cuando era bebé. Creo que intentaré localizar algunas cestas menos infantiles, que tras ocho años ya es hora.

La compra de la comida. Salvo que vaya a tratar una nueva receta o comprar para algo puntual, vamos todos juntos al supermercado y según ya conocemos al dedillo los pasillos y lo que hay, y lo que comemos, vamos llenando el carrito. Con lo que tengo preparo la comida. Si nos apetecen unas galletas y no tengo algo, busco una receta con lo que tengo. Ahí sí tenemos a veces una lista en la nevera, cuando vamos detectando cosillas que hay que reponer, y si quiero hacer una receta de la que me faltan cosas, apunto y me espero a la siguiente compra.

Cortesía de mis padres y mi hermana, desde la semana pasada tenemos un piano digital, Casio Privia PX 130, 88 teclas pesadas o duras como las de un piano. Un teclado que funciona como piano. Tocar un instrumento, sin ser virtuoso necesariamente, es importante para apreciar la música y poder producir algo bello.

Otro ejemplo, la colada. Sólo tengo dos canastas grandes de ropa sucia en mi armario que es grande, de los que caminas en ellos. Las niñas tienen su cesta. De su cesta a una de las mías y abajo. Sí. Tengo que bajar las cestas para hacer la colada porque la lavadora y secadora están en el cuartillo anexo a la cocina. No puedo permitirme tener más ropa sucia que la que cabe en esos dos canastos. Al salir de la secadora, la echo en el sofá. Y como tampoco puede estar ahí, o no podríamos sentarnos, la doblamos y a mi habitación y la de ellas. Una vez en mi habitación, a lo sumo pasa un día antes de que la cuelgue en el armario o guarde las toallas. Lo que es de abajo, ya lo pongo según la doblo, (trapos de cocina y algunas toallas). Igual las niñas, la meten en sus cajones y armario.

Una de las habitaciones, la de huéspedes. Es donde tenemos dos estanterías y dos cuadros con láminas de Renoir. El escritorio del fondo fue un regalo que tuve que repintar porque amarilleaba. Las estanterías una regalada, otra 10 dólares. Aquí es increíble lo que uno encuentra por poco o nada y la de cosas de las que otros se desprenden y te regalan.

Los famosos cacharros o trastes. Tiene que ser algo muy raro que no se laven los cacharros al terminar cada comida. Es terminar de comer y me levanto a fregar los platos. Las niñas limpian la mesa y recogen.

Canastas con libros de segundo. Un lujo poder leer lo que leemos.

Los libros y papeles que usamos. Como usamos la mesa única que también es donde comemos, igual. Las cosas tienen que recogerse después de la mañana. Si queremos seguir leyendo o dibujando, seguimos en el salón o arriba donde está el piano, los ordenadores y otra mesa en la que pueden dejar sus creaciones cuando quieran.

Sí, leemos estos libros viejos, rancios, pasados de moda… y no sólo eso, NOS ENCANTAN.
Pronto os escribiré sobre qué es un currículo integral y cómo es que los niños pueden
disfrutar de este tipo de libros y aprender muchísimo de ellos.

 

Nuestros libros rojos

Otro principio que seguimos es no hacer salidas innecesarias. Por ejemplo, no salimos a comprar una cosita aquí y otra allá a no ser que sea de urgencia. Que urgencia no es nada. Ayer noche volviendo de un paseo todos por el vecindario, me encuentro a mi vecina de salida en el coche… a por leche, me dice, que se le había acabado. Estamos hablando de Houston, la tienda más cercana es la gasolinera de la esquina, para la que hay que coger el coche, y en la que te cobran el doble por la leche. Ya que estás en el coche, vas al súper, a unos 8 minutos en coche. En mi caso, si no hay leche siempre hay agua. Nadie va a morir de inanición por no tener leche hasta el día de la compra, que es el viernes o jueves en nuestro caso. Es mucho gasto salir a por la leche, porque uno vuelve con cinco cosas más, y el gasto de tiempo y gasolina es más de lo que me puedo permitir.

Nuestros libros verdes

En los sitios más pequeños donde hay tiendas a tiro de piedra, es igualmente una gran pérdida de tiempo salir cada día a la tienda, a no ser que uno tenga una rutina de comprar el pan y punto.

Hemos empezado hace poco Cinco niños y eso, y a las niñas les parece divertidísimo. A mi me encanta. Cuando vieron que era de la biblioteca se entristecieron… quieren que lo compre, y eso haré. Muchos libros que antes tenía sólo en la Kindle o de la biblioteca, los termino comprando. Lo que no les he dicho es que lo tengo en dos formatos, libro y Kindle, pero en inglés, ja ja ja. Siempre que puedo añado lecturas en español para compensar. A mi aire. En la medida en que me apetece y me parece.

 

Para nosotros la música es para escucharla no para presumir de conocer a compositores o piezas, los libros para leerlos, no para coleccionarlos o mencionarlos y pasar por eruditos o intelectuales, el arte para apreciarlo, no para analizarlo, los instrumentos musicales para practicarlos, llegando hasta donde lleguemos, sin carreras ni expectativas sofocantes, los muebles y casa para disfrutarlos y vivirlos, a pesar de que, a lo madre de Raymond, o maruja con pretensiones, tengo mis ules y mi mantelico de plástico para preservar el de tela y aún así poderlo ver, ja ja ja. Aprender no es lo que hacemos, sino quienes somos, lo que nos define como humanos.

 

Temor y decisiones

 

Lo que sea que decidamos hacer en nuestra vida, no se debiera decidir nunca desde el miedo. El miedo nos impide ver la realidad tal cual es, las decisiones así tomadas no son en las que creemos, sino que navegamos en el mar de la incertidumbre, tratando de evitar dolor y pagando un precio muy alto por algo que encima no tenemos garantía de que ocurra tal como queremos. Si lo analizamos un pelín, tomar decisiones en acuerdo con nuestros valores y creencias (por parejas o disonantes que sean), es lo que, si no nos evita sufrimiento y golpes, nos habilita y otorga la fuerza y protección necesarias para afrontarlos. Todos los que creemos sabemos que la fe se mide inversamente proporcional al temor que sentimos.

Algo que nunca olvidaré del libro de Karen Andreola, es cuando recibe preguntas sobre este estilo de enseñanza y aprendizaje, y ella contesta que puede contarle y decirle y responderle de mil maneras y aportando todo tipo de ejemplos y razones, que la FE en esta educación es cosa de cada uno.

Por eso pienso que se puede optar por la educación en casa en un lugar que goce de un ambiente sociocultural proclive y beneficioso, que si seguimos dando alas a nuestros miedos internos la decisión será muy cuesta arriba. O puede por el contrario tener un rechazo sociocultural muy alto, que si escuchamos a nuestro corazón y mente, educamos el sentido común, fortalecemos nuestra voluntad y nutrimos nuestra fe, esto de educar en casa será una decisión si no fácil, sí mucho más sencilla de lo anticipado.

A mí se me olvida que muchas familias están en este momento de decisión, que saben que no quieren escuela pero que es todo lo que conocen y por algo el refranero dice que más vale malo conocido que bueno por conocer.

Los niños que van al colegio tienen amigos en este, actividades, una rutina. Y sacarlos del colegio y tenerlos en casa donde no pasan la mayoría de horas del día de forma constante y habitual, sin quizá haber grupos de apoyo u otras familias, o al menos sin conocerlas, puede dar miedo en cuanto a lo social, a lo académico, en todo aspecto, vaya. Si no hay muchos otros jóvenes o adolescentes que no vayan al colegio, tus hijos van a estar bastante ‘solos’ durante las horas y meses de escuela en cuanto a número de amistades se refiere. Y si bien no es que los amigos del cole durante las horas lectivas sean personas con las que se puedan vivir momentos especiales ni siquiera intercambiar conversación y actividades, muchos jóvenes pueden tener miedo ellos a no saber qué hacer en casa.

Recordad que si os tomó varios años adaptaros a la vida con colegio, años tomará el adaptarse a una vida sin ellos.

Todo se dificulta cuando los padres sin querer a veces seguimos pensando en ‘colegio sin colegio’, es decir, que los sacamos del colegio, que ya es valentía, pero que, pensando en exámenes, acreditaciones, en que no haya retraso académico y todo lo demás, terminamos recopilando libros en diferentes materias, y esperamos que los niños trabajen hasta cierto punto independientemente, leyendo y completando temario como harían en la escuela pero en el hogar.

Pero la educación copiada del sistema sólo funciona en el sistema, que es donde está toda la directiva y plantilla de maestros, donde tienen comedores, campanas, patios de recreo, aulas, y sus rutinas de premios, castigos, tareas, exámenes, y técnicas para, mejor o peor, conseguir lo que requieren de cada alumno.

Yo también he comprado, decidido, actuado desde el temor en ocasiones. Resultado. NO FUNCIONA. Como cuando pones a tu hijo a hacer tal o cual cosa porque otros niños hacen lo propio y por el TEMOR de que se quede atrás. Como cuando los apuntas a tal o cual clase por el TEMOR de que en el futuro no tengan las mismas acreditaciones y cualidades que los demás. Como cuando les presentas con EXÁMENES para medir que vayan por donde la sociedad y cultura educativa del momento dicen que han de ir, y así no confrontar el TEMOR a que no entren a una universidad, no obtengan un trabajo bien remunerado.

Lo que me impactó y llegó muy adentro de Charlotte Mason, es que el niño y joven son considerados PERSONAS. Si empezamos por ahí, por el final, si identificamos que nuestras metas, nuestros ideales, nuestras convicciones, son diferentes a las de las escuelas y la sociedad en que vivimos, y si estamos felices y satisfechos con nuestras vidas y con quienes somos, los temores y miedos se disipan y nos nace la valentía para esperar, desear y tratar a nuestros hijos de igual manera. Y por fin abandonar esa alienación de ver las cosas de una manera y querer para ellos un término medio, ni sistema ni total libertad, sino que todavía dejen su pie en el sistema por si acaso, por miedo a que no obtengan título, a que no avancen como los niños de las escuelas (? *como la idea falsa que tenemos de que avanzan aunque la realidad nos muestre lo contrario).

Si no os tragáis el cuento de educacion = escuela-título-carrera-título-trabajo bien remunerado-vida felíz, no decidáis desde el miedo ni reservéis esta lógica para las decisiones que respectan a vuestros hijos.

Muchas familias comienzan la andadura en el homeschooling más que como OPCIÓN como REACCIÓN a las escuelas, pero la educación en casa se puede vivir también de manera PROACTIVA, como algo deseado y buscado por sí mismo.

Para caminar hacia adelante lo ideal es saber primero saber a dónde vamos, segundo alzar la mirada al horizonte, y tercero no pensar en lo que dejamos atrás.

 

Todo o nada

Hace poco leía en este escrito de Paloma, que tras un año duro y difícil en el que quizá lo académico se resiente ante circunstancias vitales de urgencia, y en el que no hemos sentido que estuviéramos proveyendo a los niños del alimento intelectual adecuado, gravitamos a otro curso en el que intentamos recuperar lo perdido, meter todas las asignaturas o conocimiento posibles, hacer TODO lo que no hicimos. Y claro, esto tampoco funciona.

Puede también ocurrir a menor escala. Que sintamos que no fue un gran año en cuanto a geografía, o ciencias, o historia. Y pasamos de sentir que no hicimos NADA o no suficiente, a querer hacerlo TODO. Y claro, en este impás en el que buscamos currículo, ideas, y leemos acerca de aquello que no nos ha ido tan bien. Lo desastroso es que uno va a parar a la familia que, por su método de enseñanza o sus características equis, sobresale en aquello que nosotros nos sentimos fracasados. Por lo general nos puede entrar desazón, o podemos lanzarnos a compras innecesarias o excesivas, y al año siguiente estamos preparándonos en vez de para un desarrollo agradable y óptimo de aquello anhelado, para el fracaso de nuevo del TODO o NADA. Puede que lleguemos a cubrir aquello que cojeaba pero que lo hagamos en detrimento de otra asignatura creando otro nuevo agujero, o que los nuevos materiales o método no resulten en aquello que esperábamos y nos sintamos de nuevo rendidos y abatidos, por no decir molestos después del esfuerzo y dinero empleados.

Si en algo aprecio a Charlotte Mason y su método o principios, es en su solución brillante a esta situación. Para empezar la enseñanza no la divide y desmembra en múltiples disciplinas, todo se concentra orgánicamente en unas cuantas ‘materias’ y unas simples prácticas e indicaciones. Con su sugerencia de lecciones cortas y no dependientes de grandes proyectos, materiales, recursos, ni nada parecido, con la práctica de la narración oral, con dibujos, y más tarde escrita, tras la lectura de LIBROS VIVOS no sujetos a negociación sino bien escogidos para cada año y ‘materia’, y con el resto de prácticas agradables y bien recibidas (observar arte, escuchar música, escuchar y declamar poesía, dibujar y pasear por la naturaleza, practicar algún instrumento), los niños van aprendiendo TODO pero de a poquito.

Ejemplos que quizá os ayuden a captar mejor de qué hablo.

En geografía no he necesitado recurrir a la compra de currículo o software con innumerables mapas para imprimir, que a menudo integran geografía con historia, con arte, con literatura… A veces no tener material disponible o dinero para gastar es una bendición. Nuestros libros están escogidos simplemente de manera que una gran parte de lo expuesto gira alrededor de la misma época (historia, geografía, literatura), pero no obsesiva ni artificialmente enlazado, sino a la espera de que el niño haga conexiones. Un libro vivo para geografía es todo lo necesario. Este curso llevamos uno por periodo (tres periodos de 12 semanas cada uno). Estamos con Tree in the Trail, y el camino de Santa Fé que cruza Kansas (que es de donde vino Kingie, el muñeco de Life of Fred), Texas, llega a Nuevo México. Perfecto para nosotras. Cuando leo de este libro, saco mapitas corrientes para que coloreen, algunas veces es el mapa propio del libro, y luego hacen un rompecabezas o puzle de geografía, o simplemente colorean lo que les parezca, porque tras la lectura viene una narración . El libro, cuando pasan tres meses o un año entero como el año pasado en el que utilizamos Paddle to the Sea, que contenía la parte norte de USA colindante con Canadá, deja una huella increíble y un conocimiento sólido (aunque sea poquito) de una región de USA, y del mundo más adelante. Así no tengo que presentar la geografía del país y la mundial cada año porque el anterior no hicimos nada y ahora lo quiero presentar TODO y no se retiene NADA. Y entre medias, con lecturas de otros libros y por la curiosidad natural de los críos, van aprendiendo de otros lugares en el mundo, en su país, en su región, etc.

Historia. Nuestros libros son tres, a veces cuatro. Uno de ellos empieza y termina con las 12 semanas, otro comenzamos despacio el año pasado y terminará este, otros dos empieza este y durarán ambos un año más. Son complementados con biografías que empiezan y terminan en unas 4 o 6 semanas ¿Por qué? Porque se leen sólo unas páginas UNA SÓLA VEZ, el niño narra, y ya se queda con lo que se queda PARA SIEMPRE. Con el tiempo añadirá detalles a lo que ya sabe, pero ya tiene el esqueleto. Todo esto está bien explicado en el curso de CMDMF.

Un poco de manera constante va dejando un poso y se convierte en algo sustancial con el paso del tiempo, sin caer en el todo y nada que suele resultar en NADA.

 

Títulos y exámenes

Los títulos son importantes. Sí lo son. Punto.

Entre tener un título de bachillerato y no tenerlo… prefiero tenerlo.
Entre tener una carrera y ninguna… prefiero tener una carrera.
Entre tener un máster o maestría y ninguna… prefiero tener un máster.
Entre tener un doctorado y ninguno… prefiero tener un doctorado.

Entre tener cualquier de estos títulos A EXPENSAS de vivir conforme a mis prioridades y valores, gracias pero si es así NO necesito título alguno.

Los títulos implican exámenes y pruebas. Y la cuestión no es si los títulos valen o no valen la pena. La cuestión es si merece la pena toda la preparación y exámenes que conllevan. El cuándo, cómo y por qué nos sometemos a ese proceso y exámenes que nos harán obtener los títulos es la cuestión a analizar.

Imagen de Discovery Education

 

Pensemos en los exámenes y pruebas. Veamos diferentes escenarios:
  1. Tus hijos van a un colegio o centro. Pues ya sabes lo que hay. El sistema es el sistema. Cada colegio o centro tiene sus exámenes y pruebas, sus requisitos y requerimientos para pasar de año. Cómo los sufran, toleren, o disfruten tus hijos, será algo diferente para cada niño y familia y también variará dependiendo el colegio o centro. Los hay que no tienen pruebas, otros que hasta empujan a los adolescentes al suicido con su tren desenfrenado de calificaciones y puntajes. Piensa y decide consecuentemente dónde vas a tener a tus hijos en función de qué importancia y peso le den a los exámenes donde asista o le des tú mismo a los exámenes, y por supuesto cómo entiendan o entiendas la educación en la modalidad que hayas escogido.

 

  • Educas en la casa. Aquí los escenarios se multiplican dependiendo del país o estado donde vivas.Hay países donde no hay opción a exámenes libres, y me consta que muchos trabajan para cambiar esta realidad y se vuelven creativos a la hora de que sus hijos obtengan sus merecidos títulos de secundaria cuando menos.

    Hay estados y países donde existe la posibilidad de tomar exámenes libres para certificaciones como secundaria. Y otros en que hay algunos exámenes obligatorios pero también en algunos puedes, si quieres, administrarlos tú en casa en lugar de llevarlos a un lugar a que los tomen. Pues lo mismo. Piensa cuándo y por qué quieres que tus hijos los tomen, y en consecuencia somete a tus hijos a los exámenes. Claro que también puedes ignorar los exámenes, al menos por un largo espacio en la vida de tu hijo, y en muchas ocasiones decidir a qué edad y con qué finalidad les animarás o prepararás para que los presenten o incluso los querrán presentar ellos.

    Hoy mismo en la biblioteca ví una mesa con un cartel de preparación y administración gratuita del SAT previo registro. El SAT es un exámen de secundaria, de sexto en adelante. Muchas universidades piden determinados puntajes en las distintas áreas que se miden en este exámen estándar.

    Charlotte Mason considera que la narración es el mejor método de examinación. Estoy de acuerdo. No obstante algunas familias homeschoolers exponen a sus hijos a exámenes del tipo de los que hay en los colegios para que estén familiarizados con ellos. ¿Por qué no?

    Es normal si hemos tenido a los niños en el colegio o escuela y ahora los educamos en casa, que nos preocupen los exámenes. Finalmente queremos que tengan opciones y sabemos que los exámenes son a menudo las llaves hacia las puertas de títulos y demás. Pero si tu país tiene pruebas libres a la misma edad de los niños escolarizados de acceso universitario, puedes respirar. Y si cuando estén en edad de secundaria quieres plantearte la cruzada que conllevan estos exámenes, ánimo. De momento disfruta de educarte con ellos y de poder tener una vida sin exámenes por un tiempo. Y lo dice una madre que de vez en cuando mira algún que otro examencillo de mates o lo que sea, porque también soy humana y mis hijas no tienen el concepto de suspenso o sobresaliente. A la mayor la presenté con una prueba de Singapore Math. Es una orientación simplemente. Aquí parece también que hay prácticas gratuitas del famoso SAT. Aquí también están algunos exámenes de años anteriores del TASK, el exámen de Texas de tercero a quinto. Luego hay quien paga otras pruebas cada año, cada dos, desde tercero, desde quinto… y te llega el exámen, lo administras como te dicen, lo mandas a que te lo evalúen (está incluido en el precio), y te vuelve a llegar con el análisis de cómo puntuaron en cada habilidad y en cada materia.

 

¿Qué importancia le das a los exámenes?

La diferencia es que hay aquellos que tienen el examen como meta, para quienes pasar las pruebas, empollar (cram), puntuar lo más alto posible (incluso recurriendo a la compra de exámenes), es su vida. Y luego están aquellos a quienes los exámenes no les quitan el sueño. Y me consta que hay familias que educan en casa totalmente volcadas hacia las calificaciones o notas y puntajes y exámenes, como hay centros educativos que no llevan un sistema de exámenes tradicional. Y como en todo, entre medias, hay de todo un poco.

Piensa y decide qué lugar y relevancia quieres que tengan o no tengan los exámenes en tu situación. Si tienes que o mejor dicho, si tienen que tomar exámenes tus hijos, prepáralos lo mejor que puedas buscando inteligentemente que los aprueben sin que te esclavicen tu forma de entender y desempeñar la educación en tu familia.

Si puedes ignorarlos, o al menos durante los años de primaria, piensa en las ventajas que esto conlleva, sin dejar de perder oportunidad para que tus hijos conozcan de qué van y en qué consisten. A los niños les gusta demostrar lo que saben, y también ver lo que preguntan, lo que desconocen. Los exámenes son parte de nuestra cultura y en ocasiones son el requisito para algo deseado. Hay pruebas como para obtener el carnet o licencia de conducir, exámenes físicos médicos, exámenes para ver en qué nivel te corresponde entrar en clases de natación, deporte, música… Pero sobre todo no dejes que los exámenes esclavicen tu vida o te hagan pensar sobre tu hijo en términos como avanzado, retrasado, excelente, mediocre…

Si lo miramos con calma e inteligencia, qué estupendo es no tener que educar a nuestros hijos haciendo de esta parte de nuestra vida y cultura la meta más importante, y qué tanto mejor no reducir el valor de nuestros hijos al resultado que saquen o no en estos exámenes a lo largo de su vida. Pero cuidado, muchas veces decimos que no nos importan los exámenes y pruebas y luego mandamos otro mensaje con nuestras acciones y comentarios.

Como dice Charlotte Mason, la última preocupación del niño ha de ser cómo va en sus estudios. El niño merece y debe disfrutar su aprendizaje. De hecho sus escuelas examinaban con narraciones escritas y orales, y esas semanas al final de cuatro meses o así, eran ocasión de gozo, de compartir y mostrar lo que los niños sabían. Como también dice, el adulto que aspira al aprendizaje como fin en sí mismo, también es muy capaz de ganarse la vida con aquello que sabe hacer o que aprende llegado el caso. Y yo añado que el niño que crece sin que le arruinemos su amor por aprender, por ende también aprueba y pasa los exámenes que necesita cuando lo necesita.

En mi caso si mis hijas pasarán los exámenes que convenga hacer y quizá otros no, pero si así es, sé que tendrán el valor y la sabiduría de volverlo a intentar o de cambiar su rumbo cuantas veces necesiten hasta llegar al destino anhelado y sobre todo, que no dejarán que el pasar o no pasar un exámen defina quienes son y cuánto valen.