Seguir o no seguir

Si el último post era sobre Harvey, hoy tengo que hablaros de Puerto Rico. Mi querida amiga Sheila, a la que menciono a menudo, es precisamente de Puerto Rico. Creía que estaba familiarizada con todo lo que están pasando, pero para nada. La situación en la isla sobrepasa todo lo que conozco que ha pasado a amigos o familiares de primera mano. Pienso que todos podemos entender racionalmente la devastación, por ejemplo, de un sunami en Asia, o una sequía en países de África, pero en lo personal, cuando uno se ve afectado de manera directa o muy cercana por alguno de estos desastres naturales, toman una nueva dimensión.

Por ejemplo, el que un predicador al que apoyamos desde mi congregación, venga y nos muestre imágenes y nos cuente su experiencia en distribuir el maiz que consiste en la única comida diaria, a ciertas poblaciones en Bostwana, sacos de grano de maiz comprados con nuestras donaciones porque una sequía azotó la zona y no tenían nada que comer, eso te llega al alma.

Que mi amiga me mande un mensaje diciendo que ya son 7 días sin agua ni luz, que las calles que antes eran verdes y vibraban de vida y luz, ahora son oscuras y desoladas, que la gente no tiene provisiones, que hacen colas de casi un día entero para poner un poco de gasolina, que no hay ni dinero ni forma de comprar más agua, todo eso es espeluznante, y uno quisiera gritar que es injusto y cruel. Pero lo más impresionante es la fe de mi amiga y su familia, la forma de ver la mano de Dios en todo esto. Porque en todo siempre hay algo que puede que veamos, o si no, sabemos que en un futuro se nos mostrará como una bendición que en su momento no podíamos ver.

Y no tengo que decir sobre los terremotos en la capital de Méjico, y qué se yo todo lo que nos ocurre en general y en particular. Algo importante que he aprendido es que lo duro en la vida de cada uno, es duro. Muchas veces comparamos para tomar perspectiva y darnos cuenta de que lo nuestro no es tan malo. Por ejemplo, a veces pienso que en Houston obviamente estamos en la gloria. Pero con lo duro de la vida, no debemos competir. No es concurso a ver quien lo está pasando peor. A ver, creo firmemente que es sano el pensar en que hay quien está peor, y poner las cosas en su lugar, pero a la vez, tampoco debemos sentirnos culpables por admitir que estamos pasando por momentos difíciles, por muy nimios que puedan parecerles a otros.

El título de seguir o no seguir, se refiere a si seguir escribiendo, aquí, en el blog, y quizá otro libro en el futuro. Sé que muchos de vosotros aún necesitáis o deseáis información detallada y práctica de qué hacer. Creedme, me gustaría poder ayudar y resolver todas vuestras dudas de manera más personal. Pero en estos años, creo que lo más importante, o quizá lo único para lo que puedo ser de más ayuda, es para daros ánimo y algo de guía en vuestra filosofía educativa, y para animaros a encontrar y seguir adelante con vuestra forma de vivir. En esto del homeschooling no creo que haya fórmulas ni caminos seguros. Yo sólo puedo deciros que estos últimos dos años han sido muy duros. He llegado a pensar que ha sido una equivocación el optar por esto. Y no es porque no vea que las niñas no hayan aprendido, o que no sigan aprendiendo, sino porque la vida (homeschooling incluído) es diferente a como uno la imagina cuando los niños son pequeños.

De lo que puedo hablar, es de cuando tenemos problemas. Llevo un tiempo largo pensando que nuestras contínuas dificultades son una muestra de que hemos fracasado en esto. Uno ve alrededor lo que otros niños o familias viven, hacen, o logran, y como siempre, tendemos a poner el énfasis en lo que ellos pueden, tienen, y hacen. Si los años de la adolescencia son difíciles, por lo que sea, quizá es cuando nos preguntamos qué hicimos mal, o si esta opción fue equivocada. Al menos es lo que yo me pregunto día a día en medio de lecciones de matemáticas dificultosas, o del rechazo de las niñas por tal o cual asignatura, lectura, actividad, etc.

Pero con calma, me doy cuenta de que las dificultades en el entorno del homeschooling son algo común y de lo que no hay que asustarse. No soy adivina, pero como ex-maestra en aulas públicas, y persona que está constantemente enseñando, (no sólo en casa, sino en el co-op, en la iglesia, etc.), creo que a mis hijas la escuela se les habría dificultado en ciertas áreas académicas y sociales, al igual que nuestro entorno homeschooling (que incluye también clases fuera de la casa) plantea diferentes retos. Entonces, ¿por qué sentirme fracasada por los retos y los golpes que sufrimos en nuestra vida en general, y en los estudios en particular?

Creo que el Señor me está mostrando una nueva faceta del homeschooling que desconocía. En vez de intentar cambiar y perseguir un ideal que siempre se nos escapa, estoy tratando de por fin sentirme agusto con lo que hay hoy por hoy.  Es posible que el año que viene mi hija menor vaya a una escuela chárter, que las llaman aquí, de 8 a 1pm. Y no es fracaso ni abandono del homeschooling. Yo soy la misma madre y maestra, con mis faltas y mis virtudes. Aquí seguiré apoyando a mi hija menor, y por supuesto, a la mayor, quien prefiere quedarse conmigo.

Tener niños promedio puede ser más difícil, o puede que no, que tener niños avanzados o con dificultades. Todos plantean retos, tanto en las escuelas como en el hogar. Para una madre como yo, con hijas sin dificultades de aprendizaje, pero nada académicas, siempre ha sido un reto el que no me siguieran en mis propuestas de muchas cosas que yo disfruto o que he aprendido a amar estas dos últimas décadas (estudio del arte, de la naturaleza, de la música, práctica de instrumentos, lenguas clásicas, lectura y literatura, y un largo etc.) Pero volviendo al principio, pienso en madres, padres, y educadores de niños con dificultades severas como autismos profundos -y no tanto, dislexia, ADD, o ADHD (o lo que sea, que muchos no lo reconocen como enfermedad, pero que es una forma diferente de procesar y actuar que trae retos particulares y debilitantes), y pienso que estamos bendecidas por no tener que andar de terapias, etc. Luego veo amigas con niños como esto que describo, y me muestran cuánto disfrutan también de su aprendizaje en familia, y me doy cuenta de que no es cuestión de qué tipo de niño nos “ha tocado”, ja ja ja, o qué tipo de madre somos, o qué filosofía escogimos o no escogimos, sino que es nuestra actitud y disposición, nuestra perseverancia, el ser coherentes con nuestros principios y valores, aquello que nos mantendrá en la vida, escojamos lo que escojamos en cuanto a cómo educarlos.

Así que termino diciendo que con todos los altibajos y desilusiones, nuestra vida es maravillosa. No la cambio. No voy a caer en la trampa de sentirme mal porque no todo han sido días ideales, con todo siguen siendo maravillosos. Cada día aprendemos algo, no sólo lecciones académicas, sino vitales.  Le doy gracias a Dios por nuestra vida, la flexibilidad y libertad que gozamos, las amistades que nos pone en el camino, el crecimiento, y la esperanza que nos mantiene adelante.

 

 

3 comentarios en “Seguir o no seguir

  1. Hola Silvia! Soy de la capital de México, y leerte me ha hecho sentirme acompañada y comprendida! Las semanas que han pasado han sido difíciles y con mucho temor y eso también me ha hecho que mis días sean extraordinarios y difíciles de asimilar. Se han puesto a prueba nuestros sueños y esperanzas ya que en cualquier momento podemos perderlo todo!! Tengo a penas dos años de hacer Homeschool y bueno no ha sido nada fácil, aveces pareciera como si no encontrará mi norte, y luego estos fenómenos naturales que nos muestran lo vulnerable que somos! Entonces es como si todo lo que conozco, quiero y anhelo tomará una perspectiva diferente, como si nos pusieran una pausa en la vida acelerada que llevamos y la naturaleza nos enseñará que es lo más importante en la vida? que es lo que más quieres? y que es lo que más importa? ¡mi familia, el amor, la fe, la esperanza, los familiares y amigos, la unión, la hermandad y el servicio!! La naturaleza sin lugar a dudas nos está enviando mensajes y ojalá que podamos recordar siempre que dependemos de Dios y que todo lo que somos y lo que sea que hayamos venido a lograr a esta tierra lo podamos alcanzar, la clave está en siempre recordar que somos hijos de Dios que dependemos de Él y que Él está siempre dispuesto a ayudarnos en los momentos de mayor necesidad!! Es lo único que me ha sacado adelante!! te mando un gran abrazo desde mi México lindo y querido!!!
    ¡Avanzad en lugar de retroceder!!!

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    1. Qué hermoso comentario. Asi lo siento también yo, Dios nos manda pruebas y mensajes que aprender. En tiempos excepcionales, recuerda darte un respiro, primero lo primero, como dices, luego ya podremos con lo demas. El objetivo es seguir adelante, no darnos por vencidos.
      Un abrazo enorme. Tengo muchos amigos como familia de tu pais lindo, y es mucho lo que os ha sobrevenido, pero no estais solos, Dios y su familia esta con vosotros.
      Un abrazo.

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  2. Hermoso testimon, a veces necesitamos saber que no estamos solas sintiendo q no va bien el homeschooling y que no siempre es tan perfecto como parece, Dios pone realmente aliento cuando lo necesitamos…bendiciones.

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